El Constitucional de Rumanía avala la victoria ultra en primera vuelta
El Tribunal Constitucional de Rumanía validó los resultados de la primera vuelta de las presidenciales del 24 de noviembre, ganadas por el ultra prorruso Calin Georgescu. Los socialdemócratas vencen en las legislativas, pero los ultranacionalistas doblan apoyos.

El futuro político de Rumanía sigue sin estar claro tras las elecciones legislativas del domingo, que dejaron un Parlamento fragmentado y un avance de la extrema derecha, a una semana de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo, en las que se enfrentarán el ultra prorruso Calin Georgescu y la europeísta Elena Lasconi. El Tribunal Constitucional validó ayer los resultados de la primera vuelta del 24 de noviembre, que ganó Georgescu, tras rechazar por «infundada» la denuncia de irregularidades.
Georgescu, sin el respaldo de ningún partido, convirtió el 6% que le daban las encuestas en una clara victoria con el 23% de los votos, en parte por la enorme viralización de sus vídeos y mensajes en redes.
Lasconi, candidata de la formación europeísta USR, logró el 19% de los votos, con menos de 3.000 papeletas por delante del actual primer ministro, el socialdemócrata Marcel Ciolacu, que dimitió.
El inesperado resultado del ultranacionalista pronosticaba un fortalecimiento de la extrema derecha en las legislativas del domingo, que finalmente fueron ganadas por el gobernante socialdemócrata PSD con el 22,3 % de apoyo.
Eso sí, el partido ultranacionalista AUR duplicó el apoyo de 2020, hasta el 18%, y la fuerza del voto ultra apunta a que Georgescu tiene opciones de vencer en la segunda vuelta del domingo. Lasconi necesitará el apoyo de los votantes del PSD para poder ganar.
Pese al varapalo en las presidenciales, el PSD y los partidos europeístas lograron contener a los ultranacionalistas euroescépticos, pero tres formaciones, con la AUR al frente, se hicieron casi con un tercio de los votos, 10 puntos porcentuales más que en las elecciones europeas de junio, y estarán en el Parlamento.
Mientras, los partidos de la actual gran coalición -el PSD y el liberal de derechas PNL (14,2%)- perdieron más de 15 puntos porcentuales. El PSD logró mantener la primera posición pese a perder seis puntos respecto a 2020.
Las cuatro fuerzas europeístas -además de PSD y PNL, la centrista USR (12,1%) y el partido magiar UDMR (6,4%)- suman ahora el 55%, lo que les permitiría controlar las dos cámaras del Parlamento si logran llegar a acuerdos.
Este resultado supone un varapalo para las formaciones tradicionales, que parecen haber sufrido un voto de castigo a causa de la alta tasa de inflación, que alcanzó el 10% en 2023 y se prevé en un 5% para este año. El castigo fue especialmente para el PNL, que durante años criticó la corrupción y el clientelismo del PSD, porque la opinión pública percibe a los dos partidos de la coalición como la misma cosa.

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