Raimundo FITERO
DE REOJO

Los plazos del tiempo

Un reportaje en “Documentos TV” sobre orfanatos chinos desencadenó una oleada de adopciones de menores procedentes de China. Se puede considerar que hubo hasta una moda que empezó como un acto de solidaridad, pero que hoy, tres décadas después, se pueden entender algunas de las consecuencias de esas adopciones: miles de ciudadanas asiáticas criadas en ambientes, familias, culturas muy diferentes a las que ellas nacieron.

La inmensa mayoría eran niñas dadas las circunstancias políticas de aquellos años en China y la ley del Hijo Único. Un reportaje periodístico nos muestra la realidad de unas pocas de aquellas miles de niñas que han logrado arraigarse, hacer una carrera y convertirse en activistas contra el racismo y los estereotipos y reconocer esas personas que fueron arrancadas de su contorno, con ingenuidad y hasta buenas intenciones, pero que reclaman con bastante objetividad que se les atienda a ellas, porque durante mucho tiempo fueron un objeto, algo que cumplía con las necesidades de otras personas y que ellas nunca pidieron ser adoptadas.

El tiempo acaba operando de manera imparable en todos los procesos vitales, sociales, políticos y la adopción interracial ahora tiene sus protocolos debido, entre otros muchos factores, a los problemas que se añaden por ser de otra cultura, etnia o religión. El bien que proteger es el de la niña, aunque en esta sociedad manda el capital, es decir, se pone por delante el deseo inmediato de quien tiene poder adquisitivo. Todo tiene sus plazos y estas personas hoy quieren saber más sobre ellas mismas y sus antecedentes.