Barnier y su Gobierno alertan del «caos» para intentar evitar su caída
El primer ministro francés, Michel Barnier, y varios de sus ministros alertaron del riesgo del «caos» político y presupuestario y del peligro para el país, en un intento de última hora por evitar su previsible caída en la moción de censura que se vota hoy. Con todo, todavía decían esperar salvar la votación.

Al día siguiente de la activación del artículo 49.3 para aprobar el presupuesto de la Seguridad Social sin el voto parlamentario, el clima era de «fin de reinado». El Gobierno de Michel Barnier, amenazado por una moción de censura que se vota hoy, pide responsabilidad para evitar el «caos» político y presupuestario.
La moción tiene todas las posibilidades de ser aprobada, después de que la izquierda y la ultraderecha de Agrupación Nacional (RN) hayan anunciado que votarán a favor.
En un último intento por evitar la caída, Barnier apareció en TF1 y France 2, defendió el proyecto de ley de financiación de la Seguridad Social y subrayó su diálogo con los grupos políticos, entre ellos la Agrupación Nacional, a la que ofreció varias concesiones.
Ya en el Asamblea, Barnier, lamentó en una tensa sesión que la moción de censura solo hará que «todo sea más difícil» a nivel político, y, entre interrupciones de la oposición, que le acusa de fracasar en el diálogo político, volvió a rechazar que se diga que «no hay respeto al diálogo por parte del Gobierno».
Por la noche, en una entrevista televisada desde su despacho en el palacio de Matignon, dijo creer que «aún es posible que haya un reflejo de responsabilidad» de parte de los diputados para que las dos mociones de censura no salgan adelante. «Nos jugamos el interés superior del país. Si la moción de censura prospera todo será más difícil y más grave», reiteró.
Además, alertó de que «veremos el impacto de esta inestabilidad política inmediatamente en los tipos de interés». Los ministros se turnaron también durante la mañana en la radio y la televisión para alertar sobre el riesgo de «caos». «Es el país al que estamos poniendo en peligro», advirtió el ministro de Economía, Antoine Armand.
A su vez, el titular del Interior, Bruno Retailleau, aseguró entre abucheos que la moción de censura «pondrá a Francia en una situación insostenible» y señaló a Agrupación Nacional por alinearse con «la extrema izquierda». «Es lamentable, es lo contrario a la política», gritó.
«¿Queremos realmente el caos? ¿Queremos una crisis económica que afecte a los más vulnerables?», lanzó Retailleau, que incluso apostó a «que con Michel Barnier conseguiremos desestimar la moción de censura».
Pero nada es menos seguro. La diputada Mathilde Panot (La Francia Insumisa), recalcó que «la caída de Barnier está confirmada» y que si ha durado tres meses ha sido gracias al «apoyo de la RN». «Lo que le derribará es precisamente que la RN habrá dejado de apoyarle», coincidió el diputado del PS Arthur Delaporte.
Las mociones de censura se debatirán hoy a partir de las 16.00. En un primer momento, el pleno de la Cámara Baja debatirá la presentada por la coalición de izquierdas, que es la que tiene opciones de prosperar, puesto que la ultraderechista anunció que la apoyaría, aunque a la vez presentó la suya propia.
Barnier cuenta con el respaldo de unos 211 diputados -macronistas, centristas y conservadores- en una Cámara de 577 escaños, frente a los 193 de la alianza de izquierdas y los 140 de la extrema derecha, lo que hace casi segura la caída del Ejecutivo menos de tres meses después de su nombramiento como primer ministro.
POSIBLES SUSTITUTOS DE BARNIER
Si el Ejecutivo cae, el Estado francés se hundiría aún más en la crisis política provocada por la disolución de la Asamblea Nacional por parte de Emmanuel Macron en junio. Será el presidente quien tendrá que dar la primera respuesta y nombrar un nuevo primer ministro.
Entre los nombres que se barajan, el que suena con más fuerza es el del actual ministro de Defensa, Sébastian Lecornu, el único que lleva en el Gobierno desde que Macron accedió al Elíseo en 2017. Fiel entre los fieles al presidente, suma la ventaja de que cuenta con cierta mirada favorable de Marine Le Pen, lo que puede servir para lograr los pactos que Barnier no ha sabido conseguir.
Lo mismo que el veterano centrista François Bayrou, que culminaría una abultada carrera política en la que ha sido varias veces ministro y candidato al Elíseo. Comparte con Le Pen su imputación en un caso de financiación ilegal de partidos, de la que fue absuelto por falta de pruebas, y el hecho de ser favorable a un sistema electoral más representativo.
Otra opción es apostar por el actual titular del Interior, Bruno Retailleau, representante del ala más dura y conservadora de la derecha tradicional, que comparte ideas con Le Pen en temas de inmigración y seguridad.
Emmanuel Macron estrecha lazos con Arabia Saudí
Emmanuel Macron vivió ayer la crisis política desde Arabia Saudí, en una visita con un fuerte componente económico. La inestabilidad en su país contrastó con la solemnidad del encuentro con el príncipe heredero y líder del país, Mohammed bin Salman. París, al igual que las potencias occidentales, ha olvidado ya las acusaciones contra la dictadura teocrática. Ambos firmaron una asociación estratégica con la ambición de «multiplicar la cooperación en todos los ámbitos», desde el militar hasta la transición energética y la cultura, y «consolidar el lugar de Francia como socio esencial y fiable para Arabia Saudí». París quiere participar en las inversiones del Plan Visión 2030 y Macron se acompañó de una cincuentena de jefes de grandes grupos franceses (Total, EDF, Veolia...) y de empresas emergentes (Pasqal, Alan, Mistral...). El reino, que acogerá la Exposición Universal en 2030 y el Mundial de fútbol de 2034, pretende acelerar su desarrollo y lavar su sanguinaria imagen.GARA
Un puesto volátil y sin grandes apoyos
Con la adopción de una moción de censura (la primera desde la caída del Gobierno de Georges Pompidou en 1962) el Ejecutivo de Michel Barnier se convertirá en el más corto de la historia de la Quinta República. Si en el primer quinquenio de Macron (2017-2022) el palacio de Matignon solo tuvo dos inquilinos -Édouard Philippe y Jean Castex-, el segundo mandato, que se encuentra tan solo en su ecuador, verá hoy, previsiblemente, despedir al tercero y podría no ser el último. La primera líder del Gabinete tras la reelección de Macron en 2022 fue Élisabeth Borne, una mujer leal y con perfil tecnócrata para enfrentarse a una Asamblea Nacional en la que el macronismo contaba tan solo con mayoría relativa. No supo construir una mayoría de respaldo a buena parte de sus medidas y tuvo que recurrir en numerosas ocasiones al artículo 49.3 de la Constitución para aprobar leyes sin el voto del Parlamento. Eso le valió sucesivas mociones de censura -a las que sobrevivió gracias al respaldo de los conservadores franceses-. Aprobó, así, la polémica reforma de las pensiones de 2023 en medio de una fuerte oleada de descontento social. Tras el fuerte desgaste, Macron eligió en enero de 2024 a Gabriel Attal, quien con 34 años se convirtió en el primer ministro más joven de la historia del Estado francés. Llegaba de la cartera de Educación y gozaba de la popularidad, lo que Macron buscaba para dejar atrás el divorcio entre el Elíseo y la sociedad. Se desempeñó con soltura en las protestas del campo, pero su estancia en Matignon quedó sentenciada por el propio Macron cuando ordenó por sorpresa la disolución de la Asamblea Nacional. Las elecciones -un órdago del presidente tras la victoria de la extrema derecha en las europeas de junio- dejaron la Cámara dividida en tres bloques irreconciliables: la izquierda, el centro macronista y la extrema derecha, más un pequeño resquicio de la derecha tradicional. Attal renunció por el resultado electoral y, tras un verano olímpico de bloqueo político, Macron buscó estabilidad en Barnier, curtido en las negociaciones del Brexit.GARA

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