Ley marcial
Está todo muy desajustado. Si estuviéramos asistiendo a una serie que narrara el primer cuarto del siglo veintiuno, diríamos en este tramo que los guionistas se han pasado y no encuentran un equilibrio entre lo convergente y lo divergente. La vida, la Historia, las historias, las circunstancias y hasta los considerando de los jueces más conspicuos y monotemáticos tiene muchas capas, matices, giros, momentos que sigue en paralelo dos versiones en línea recta o se bifurcan y hasta se pueden cruzar al suspiro siguiente.
De lo que parece que estamos todos cada día más convencidos es de que todo es muy raro, desde los resultados del fútbol más cercano o la mirada que desde las metrópolis se lanzan a las excolonias cuando reclaman sobre el pasado. Se acumulan tantos detonantes de lo inverosímil, tantas acciones de muy difícil comprensión en una primera lectura, que es mucho más fácil adentrarse en algún tejido conspiranoico y de esa manera tener alguna famélica explicación enrevesada.
En Francia parece que van a tumbar el actual gobierno de derechas, con votos socialistas, comunistas y nacionalistas lepenistas. Una crisis de gobernabilidad auspiciada por la tendencia reaccionaria del Macron más atolondrado. Pero en Corea del Sur, ese país que fabrica coches y electrodomésticos y parece el paradigma del equilibrio asiático, su presidente acaba de decretar la ley porque, argumenta, que la oposición simpatiza con el régimen del Norte y por ello ordena la prohibición de las actividades políticas, manifestaciones y huelgas y el control de los medios. ¿Alguien entiende algo?

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Aerosorgailu bat zure esne kaxan

Elogio de las puertas giratorias entre el trabajo privado y el político

«Basoez hitz egiten dute, baina basoa suntsitzen dute landaketa sartzeko»
