El ritmo frenético del Athletic doblega dos veces al Madrid
Ante 51.364 espectadores (a 700 del récord del nuevo San Mamés), el Athletic doblegó ayer al Madrid por primera vez en nueve años. Una victoria doble, por el rival y porque le ha superado de entrada y también tras el inmerecido 1-1.

Se intuía que podía ser el Athletic-Madrid más competido en años y así ocurrió en la noche de ayer, en el duelo liguero adelantado por la disputa de la Supercopa a prinicipios de enero. Los de Valverde redujeron a los blancos a equipo menor, irrelevante, mucho más lento y a ratos hasta timorato. Los leones están más vivos en esta fase de temporada y el técnico metió además un plus de savia joven en el once, con Adama por Yuri, Jauregizar por Galarreta, y Agirrezabala sostenido en la meta pese a la vuelta de Simón.
Desde el inicio se vio que los dos equipos tenían velocidades distintas. Un robo en el córner estuvo a punto de traer el 1-0 en el minuto 3, pero el balón de Nico no llegó a su hermano Iñaki. A apagar el fogoso arranque del Athletic contribuyó Figueroa Vázquez desde el VAR, al parar el choque para hacer ver a Sánchez Martínez una jugada intrascendente, en que no había penalti de Gorosabel a Rodrygo y el posterior gol de Mbappé venía precedido de fuera de juego flagrante. Por una vez, el árbitro de campo no se sometió al de sala. Aunque lo compensaría luego con un penalti de los que no se pitan casi nunca.
El Madrid parecía ahí recuperar aire pero los de casa volvieron a imponer su quinta marcha. El factor sorpresa de Berenguer como falso 9 estuvo a punto de hacer bingo con un remate en el minuto 30, en el enésimo error de un Fran García muy superado por el partido, pero el balón se fue alto. El equipo dirigido por un Carlo Ancelotti que será cuestionado por la prensa deportiva estatal terminó el primer tiempo pálido como su camiseta y con Modric cabeceando a un lado y otro, frustrado en el banquillo por lo que estaba viendo.
La irrupción de Berenguer sí fue determinante tras el descanso, haciendo justicia al juego. El galáctico Madrid seguía tan apático como sus centrales en ese 1-0.
MBAPPÉ, FALLÓN
Hizo falta casi una hora para ver un disparo a puerta, flojo de Mbappé. Y otros diez para ver un nuevo estropicio del francés, esta vez dilapidando un extraño penalti. Julen Agirrezabalaga compensó con creces el error de la mala salida en que ha golpeado con sus puños la cabeza de Rüdiger y no la pelota. De nuevo justicia: no merecían rescate los blancos.
Cuando el susto parecía pasado, el encuentro se aceleró con giros de guion. Jude Bellingham marcó el empate al Madrid en uno de sus embarullados ataques. Por minutos, apenas tres, se temió otro de los milagros que jalonan la historia madridista, pero apareció un fallo clamoroso de Fede Valverde que Guruzeta no desaprovechó. 2-1, primera victoria frente al Madrid desde hace casi una década -desde 2015, para ser más exactos- y la constatación de que hoy día este Athletic no tiene nada que envidiar a todo un Madrid.

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