Raimundo FITERO
DE REOJO

Los ejes oxidados

Escribir sobre acontecimientos de la vida pública siempre es un ejercicio estrambótico, ya que debes colocarte en la casilla de lo provisional. Aunque narres hechos, al día siguiente otros hechos anulan o contradicen los anteriores, y así hasta un punto de no retorno. Lo de Corea del Sur se ha convertido en un extraño vodevil con militares en la calle, un parlamento tirando abajo un decreto de ley marcial y hasta este momento además de dimisiones se espera un acto parlamentario de las fuerzas políticas para derrocar al presidente con ínfulas autoritarias.

Cuando estas líneas estén al abasto de ustedes se sabrá lo que parece inminente: caída del gobierno francés, lo que coloca a Macron en una difícil situación creada por él mismo, debido a su obsesión derechista. Parece que no va a dimitir el presidente de la República francesa, pero su credibilidad está bajo mínimos, y todo lleva a un colapso. Este sábado de reabre Notre Dame, no asistirá el Papa, ni Biden, pero sí Donald Trump, lo que no deja de ser una distopía vista en un espejo cóncavo. Con la convocatoria de elecciones en Alemania, la inestabilidad en Francia, el eje franco alemán puede cambiar de orientación, y eso hace de Europa una incógnita pero que se acerca a lo contrario de su inspiración fundacional.

La mayoría de los ejes políticos que sustentaban la idea de equilibrio en este mundo se muestran oxidados, a punto de romperse por sobrecarga de tensiones y sobresfuerzos. Detectamos demasiados síntomas en muchas actitudes y discursos que muestran un peligroso recibimiento mesiánico a Trump. Malos augurios.