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MONTEVIDEO

Von der Leyen cierra el acuerdo con Mercosur desoyendo el «no» de París

Haciendo caso omiso al rechazo expresado públicamente por Emmanuel Macron la víspera, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, certificó ayer el acuerdo comercial con los países que integran Mercosur. Sostuvo que, más allá de la oportunidad económica, es también «una necesidad política» para la UE.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, durante la cumbre de Mercosur en Montevideo.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, durante la cumbre de Mercosur en Montevideo. (DPA | EUROPA PRESS)

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cerró ayer en Montevideo el acuerdo comercial con los países de Mercosur que la Unión Europea negocia con esta región global desde hace 25 años y al que aún se opone de plano el Estado francés. De hecho, Emmanuel Macron sostuvo el jueves que el pacto en su estado actual «es inaceptable». Su rechazo, sin embargo, no logró frenar a Bruselas.

«No solo es una oportunidad económica, es también una necesidad política», destacó la jefa del Ejecutivo comunitario, en una comparecencia sin preguntas junto al presidente de turno de Mercosur y mandatario de Uruguay, Luis Lacalle Pou, para anunciar el acuerdo que ya avanzaron la víspera los ministros de Exteriores del Mercosur con el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic. Von der Leyen añadió que «estamos derribando barreras y permitiendo que entren inversiones, formando un mercado de más de 700 millones de consumidores», y celebró como «verdadero hito histórico» el acuerdo. El nuevo marco permitirá, según las cuentas de la CE, ahorrar a las empresas europeas unos 4.000 millones de euros en aranceles cada año.

DEJAR ATRÁS LA DESCONFIANZA

Lacalle Pou, por su parte, puso en valor la importancia de dejar atrás una relación que «no generaba confianza» por la consecución de desacuerdos y pactos frustrados en las dos últimas décadas, al tiempo que defendió que esto es mucho más que un pacto comercial.

«En un mundo en el que el conocimiento se duplica cada tres años, es ilógico que los países no se puedan entender en esos plazos de tiempo», razonó el mandatario uruguayo, después de bromear con que hoy volverá a casa «más tranquilo» y asegurar que los líderes de Mercosur coinciden, «con distintos conceptos», en la «trascendencia del día».

A falta de que el resto de líderes de Mercosur se pronuncien públicamente, el uruguayo adelantó que Santiago Peña (Paraguay) dijo en la reunión que «no estaba satisfecho, sino que estaba entusiasmado», mientras que Luis Inácio Lula da Silva (Brasil) lo consideró un «día histórico». En las antípodas ideológicas, Javier Milei (Argentina) apuntó la «trascendencia e importancia» del pacto bilateral.

Con todo, poco antes de que se confirmara el acuerdo tras más de dos décadas de negociaciones, el portavoz comunitario en materia comercial, Olof Gill, avisaba en una rueda de prensa desde Bruselas de que el acuerdo no se podía dar por firmado, porque lo ocurrido en Montevideo, en los márgenes de la cumbre de Mercosur, es un acuerdo político sobre los textos negociados a nivel técnico.

«El acuerdo político es solo el primer paso de un largo proceso», indicó, en referencia a que ahora se inicia un largo proceso que arrancará por el examen legal de los textos por parte de los servicios jurídicos del Ejecutivo comunitario y su traducción a todas las lenguas oficiales de la UE. Solo entonces, Bruselas dará a conocer cuál es la base legal que propondrá para su ratificación tanto en el Consejo como en el Parlamento Europeo.

Este es, por tanto, un acuerdo entre negociadores que necesita todavía, del lado europeo, pasar un proceso de ratificación que llevará tiempo y que probablemente pasará por que Bruselas divida el Tratado en diferentes apartados. De este modo, la parte comercial podrá ser adoptada por mayoría cualificada de los Veintisiete y evitar así que París pueda vetarlo si no gana apoyos suficientes para formar una minoría de bloqueo.