Amaia U. LASAGABASTER
PRIMERA

El Villarreal también naufraga en la poderosa ola rojiblanca

El Athletic derrota a un rival directo para celebrar su quinta victoria consecutiva y consolidar la cuarta plaza. Paredes marcó en un córner al cuarto de hora e Iñaki Williams celebró su década como león sentenciando al contragolpe en la segunda parte.

Un cabezazo de Paredes al cuarto de hora colocó al Athletic por delante en el marcador.
Un cabezazo de Paredes al cuarto de hora colocó al Athletic por delante en el marcador. (Marisol RAMÍREZ | FOKU)

El Athletic redondea la semana. Y el mes y el primer tercio de una temporada que arrancó con el listón por las nubes y en la que está cumpliendo sobradamente sus objetivos. Tanto que, con su victoria, quinta consecutiva, ante un rival directo iguala los puntos del curso pasado a estas alturas y consolida la cuarta plaza, con el Villarreal ahora a seis puntos, aunque con dos partidos menos que los rojiblancos.

Lo logró en un encuentro en el que primero dominó, después tuvo que apretar los dientes y, finalmente, fue eficaz para asegurarse un final plácido ante un rival que encaja goles con facilidad, pero que, hasta ayer, solo se había quedado sin marcar en el Bernabéu y había anotado más de un gol en diez de sus catorce partidos de Liga.

En San Mamés apenas tuvo la opción durante la primera media hora, que se jugó como quiso el Athletic. Con cinco hombres de refresco, metió mucho ritmo de inicio y su presión agobió a un rival que insistía en salir con el balón jugado y lo único que conseguía era perderlo una y otra vez, casi siempre cerca del área. Así llegó un córner al cuarto de hora, que permitió a Paredes cabecear el 1-0.

Otra acción a balón parado, una falta, permitió empatar a Gueye seis minutos después, aunque el gol quedó invalidado por fuera de juego. Fue un chispazo aislado en medio del apagón al que se vio condenado el Villarreal hasta que optó por un juego más directo. Mejor en campo contrario que en el propio, el Submarino arrebató el testigo a su anfitrión en la recta final del primer tiempo, en la que Agirrezabala tuvo que salir al rescate con un alarde de reflejos ante un cabezazo de Yeremy Pino.

No empezó mucho mejor la segunda parte. Pero a la hora entró Nico y el partido volvió a cambiar. La chispa del navarro fue contagiosa, como revitalizante fue el oxígeno que metieron luego Unai Gómez y Jauregizar. No le hacía falta a Williams, que en una carrera amagó y en la segunda culminó un contragolpe para sentenciar, celebrando su década como león.

Acabó ahí el partido para un Villarreal al que se le acumularon los disgustos con la lesión de Dani Conde y el balonazo de Baena a Gerard, que se retiró mareado.