Juegos de mesa
A veces, algunas veces, el instinto tiene razón y despeja las dudas del corazón. Cuesta acercarse a la realidad partidista y a todo lo que el consorcio de mentideros mediáticos confesionales instala como noticioso, camuflando lo que tiene de tedioso discurso disgregador de circunstancias sobrevenidas, sin hacer un previo acopio de sentido del humor fractal. No es cuestión de fe, sino de mala fe. Y en el mejor de los casos, cuando el alma se serena, hay que entender entrelíneas que los considerados líderes de la nada perfumada están practicando juegos de mesa para implementarlos en las sobremesas de las comidas navideñas cuando los cuñados se encocoran.
Por eso mirando siempre de reojo a toda la propaganda que nos inunda sobre Siria y sus consecuencias inmediatas y a medio plazo, nos asimos a la barra libre de lo que nunca se hizo y ya era urgente hace decenios como es publicar de manera clara y detallada el mapa de los suelos radiactivos. Existen, están diseminados, pero son lugares donde ha habido accidentes nucleares, vertidos, explotaciones mineras, etcétera, donde los radioisótopos chocan con los silencios administrativos cómplices.
Y el ilusionismo ilusionante del anuncio de una gigafactoría en Zaragoza para fabricar baterías con tecnología LFP (litio-ferrofosfato) para los coches eléctricos que nos van a atufar el medioambiente. Esta fábrica es de capital chino. Con su ábaco electrónico van ocupando el presente.

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