GARA
AVIGNON
VIOLENCIA SEXUAL

Condenas para los 51 acusados, la máxima para Dominique Pelicot

Dominique Pelicot ha sido condenado a 20 años de prisión, la pena máxima posible. El tribunal resolvió ayer que el resto de los acusados, medio centenar, también son culpables de los delitos que les imputaban, aunque en algunos casos rebajó la condena respecto a lo solicitado por la Fiscalía. Varias personas se concentraron a las puertas del juzgado para apoyar a Gisèle Pelicot.

Gisèle Pelicot atiende a los medios a la salida del tribunal.
Gisèle Pelicot atiende a los medios a la salida del tribunal. (Clement MAHOUDEAU | AFP)

El Tribunal Penal de Avignon declaró culpable de todos los cargos a Dominique Pelicot, exmarido de Gisèle Pelicot, a la que drogó durante diez años para que fuera violada por al menos medio centenar de hombres, cerrando así cuatro meses del proceso judicial que ha evidenciado que la violencia machista no es excepcional ni capricho de unos pocos delincuentes.

La sentencia contra la persona que orquestó las violaciones, que incluye un mínimo de cumplimiento de dos tercios de ese período, fue la primera que el tribunal emitió ayer contra los 51 acusados de agresión sexual y violación contra Gisèle Pelicot.

El fallo añade que una vez finalizada la condena, la situación de Dominique Pelicot «será objeto de un nuevo examen por parte del juez». También quedará inscrito en el expediente de delincuentes sexuales del Estado francés.

Tras cinco días de deliberación, el Tribunal Penal de Avignon resolvió asimismo que los otros 50 acusados por el mismo caso también son culpables de los delitos que se les imputan, aunque en algunos casos rebajó la condena respecto a lo que había solicitado por la Fiscalía. En concreto, los jueces impusieron contra todos ellos penas de entre tres y veinte años de cárcel. En total, las condenas oscilan entre los 5 y 13 años de cárcel para 47 de ellos, mientras que otros tres, condenados por intento de violación, harán frente a penas de entre tres y ocho años de prisión, por lo que al menos una veintena fueron puestos ya bajo custodia.

Algunos de los imputados, que tienen edades comprendidas entre los 20 y los 70 años, reconocieron durante el proceso judicial haber cometido el delito, mientras que la mayoría se defendieron alegando que creían que la propia Pelicot había consentido mantener relaciones sexuales.

Expusieron, además, que fue Dominique Pelicot quien los «influyó» para que cometieran las violaciones, un extremo que fue negado por el principal acusado, quien insistió en todo momento en que los demás encausados «estaban al corriente de todo».

En este sentido, Gisèle dijo haberse sentido «humillada» durante el proceso judicial por las estrategias de algunos abogados que trataban de rebajar la implicación de sus clientes en los abusos: «Para mí son violadores y lo seguirán siendo», subrayó después de una de las sesiones.

Las violaciones a Gisèle Pelicot bajo sumisión química se prolongaron durante casi una década, entre 2011 y 2020, y las perpetraron unos setenta hombres, de los que se pudo identificar a 51.

Este proceso ha roto los moldes de los juicios por violación, en los que las víctimas suelen permanecer en el anonimato si es que llegan a los tribunales, pues se estima que el 80% de las denuncias por agresiones sexuales en el Estado francés quedan archivadas.

Fuera de la norma por su duración, el número de acusados, pero sobre todo la atrocidad de los hechos imputados, este proceso ya ha marcado un hito en la historia.

Como muestra de que se trataba de un proceso sin precedentes, un total de 180 medios de comunicación se acreditaron para seguir el caso, incluidos 86 medios de comunicación extranjeros.

LA BATALLA DE GISÈLE PELICOT

En total, fueron algo más de 400 años de cárcel para los 51 condenados, bastantes menos de los 652 solicitados por la Fiscalía. Y, a pesar de que algunas voces del feminismo francés lamentaron que algunas de las penas no fueron, a su juicio, suficientemente duras, Gisèle Pelicot, tras conocer el veredicto, aseguró respetar las sentencias pronunciadas contra sus agresores.

Al terminar la última sesión, abandonó la sala a la que ha acudido prácticamente cada día desde que empezó el juicio, el 2 de septiembre, y después ofreció una breve declaración a la prensa. «Hablo con profunda emoción», fue lo primero que dijo. «Este juicio ha sido una prueba muy difícil [...], pienso en las víctimas no reconocidas cuyas historias a menudo permanecen en la sombra. Quiero que sepan que compartimos la misma lucha», prosiguió.

Gisèle Pelicot, que ha dado la cara en cada juicio, quería conseguir que «la vergüenza cambiara de bando», una frase que ya se ha convertido en lema para el movimiento feminista, dado que muchas supervivientes no denuncian a sus agresores por el miedo a no ser creídas, la culpa o el temor a un proceso revictimizante.

Ayer, aclaró que «ha liderado esta lucha ante la justicia por sus hijos y sus nietos: «Siento una gran emoción. Pienso en mis hijos: David, Caroline y Florian. Pienso en mis nietos porque son el futuro y es por ellos por los que he librado esta batalla. También pienso en todas las familias que se han visto afectadas por esta tragedia. Libramos las mismas batallas».

En este sentido, mostró su gratitud a quienes la han apoyado «desde el inicio del juicio», apoyo que también recibió ayer, de manera contun- dente: una bandera colgada en las murallas del casco antigüo de Avignon clamó un “Gracias Gisèle”, y varias personas se concentraron frente al tribunal para agradecerle su valentía en persona.

«También quiero dar las gracias a las asociaciones de víctimas, cuyo apoyo es incalculable, y a los periodistas por el trato justo y digno que me han dado durante este proceso», agregó Gisèle.

POSIBLE RECURSO

Béatrice Zavarro, abogada de Dominique Pelicot, avanzó que no descartan recurrir la sentencia. «No podemos criticar una decisión de la Justicia, lo único que podemos hacer es apelar y nos vamos a tomar los diez días que tenemos por delante para determinar si queremos volver a un juicio con un jurado popular», señaló la letrada ante los medios minutos después de conocer la sentencia contra su cliente y los demás acusados.

Zavarro dejó entrever su descontento con las sentencias pronunciadas por el tribunal, que convierten a su cliente, según su opinión, en el «director de orquesta» y a los otros cincuenta acusados en «músicos» secundarios.

«El tribunal ha diferenciado entre mi cliente y el resto de los músicos», aseguró la letrada, que por contra se mostró satisfecha de la forma en la que se desarrolló el juicio, «con serenidad».

«Mi cliente sale de este proceso con la responsabilidad asumida y Gisèle Pelicot con dignidad», afirmó Béatrice Zavarro.