La lesión de Lessort no tapa el puñetazo del PAO al Baskonia
Pese a la terrible lesión de tobillo del pívot francés de Panathinaikos, el cuadro heleno le infligió al Baskonia su peor derrota de lo que va de temporada. El 33-12 del primer cuarto dejó el duelo decidido.

La terrorífica lesión de tobillo de Mathias Lessort y el posterior problema de salud de dos aficionados de las gradas del OAKA vuelven a recordar al mundo del deporte, empezando por el periodismo deportivo, que esto no es más que un juego, comparado con tantas otras cosas de veras importantes en la vida. No llegaron a mayores los sucesos de la grada y por ende, es menos engorroso informar de que Saski Baskonia se llevóz una cornada monumental de la pista de Panathinaikos.
Ya la torcedura de tobillo de Chima Moneke al pisar a Lessort activó las alarmas en el bando gasteiztarra, un percance que no hizo sino agravar el flojo arranque baskonista, a merced del acierto de Nunn y Juancho Hernangómez, que provocaban un tiempo muerto a Pablo Laso y disparaban un 19-8 de saque. Y a diferencia de lo que se vio en el duelo ateniense frente a Armani Milano, no hubo ni siquiera exhibición anotadora, sino aprovechamiento de las debilidades defensivas gasteiztarras.
Tristemente, el baskonista más destacado fue el propio Moneke, pese a jugar con dolor. De hecho, el nigeriano no era siquiera el objetivo de los ataques helenos, que percutió más desde el exterior que por la pintura, aunque Lessort y Hernangómez se bastaron para arrollar a un Baskonia que virtualmente perdía el partido ya para cuando terminó el primer asalto: 33-12.
Las rotaciones trajeron un poco de relajación en el bando griego, al tiempo que los reservas de Saski Baskonia, como viene siendo habitual en los últimos partidos, elevaron el nivel. Ello facilitó un pequeño parcial de 0-6 de los de Pablo Laso a golpe de tiros libres.
Sin que se vislumbrara ninguna voltereta en el horizonte, pero al menos el juego del Baskonia se volvió poco a poco algo reconocible. Por lo menos dejó de estar continuamente a merced de un Panathinaikos que bajó de revoluciones.
El retorno de los titulares de Panathinaikos, especialmente los «obreros» Kalaitzakis y Lessort, devolvió la máxima renta de 21 puntos, 48-27, momento en el que Saski Baskonia encadenó un parcial de 0-8, con muy buenos minutos de Nikos Rogkavopoulos y el primer triple de un apagado Markus Howard.
Pero ese 48-35 fue un espejismo. Entre Sloukas y Nunn -20 puntos al descanso- cercenaron toda opción, elevando el 53-35 al marcador del OAKA al descanso.
LESIÓN Y PALIZA
Mathias Lessort se hizo una avería importante en el amanecer del tercer acto, un accidente terrible en el tobillo por culpa de una malísima caída, una escena que dejó helado a todo el OAKA, con los jugadores de los dos equipos llevándose las manos a la cabeza. Tanto es así, que dos aficionados en la grada tuvieron sendos problema de salud, teniendo que ser atendidos, aunque no pasaron a mayores en el apartado médico.
Entre una cosa y otra, el cuarto había empezado con dos triples de Juancho Hernangómez, elevando un 59-35 absolutamente irrelevante ante los momentos de congoja, avanzadilla de un parcial de 15-2 que terminó de sacar a los de Pablo Laso de cualquier pelea real por el partido.
El talante no era otro que el de terminar rápido el suplicio. Por más que Kamar Baldwin o Moneke intentaron tirar del carro de los gasteiztarras, el enésimo arreón heleno volvió a airear las vergüenzas baskonistas, con Lorenzo Brown dándose un homenaje en la anotación. Un puñetazo de realidad en toda regla.

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