Amaia U. LASAGABASTER
EIBAR

La secuencia se quiebra donde no debía

Al Eibar se le escapa la victoria en la recta final ante un Granada que disputó la última media hora en inferioridad para acabar la primera vuelta lejos de su objetivo. Puertas marcó con suspense al cuarto de hora e Insúa empató en un córner a ocho del final.

Matheus intenta controlar el balón ante Sergio Ruiz.
Matheus intenta controlar el balón ante Sergio Ruiz. (LALIGA)

El Eibar dejó escapar dos puntos de Ipurua, donde había ganado los tres últimos partidos, para acabar el año y la primera vuelta lejos de su objetivo. En un partido igualado y entretenido, se adelantó en el primer tiempo y, a falta de sentencia, le acercó a la victoria la expulsión de Hongla en la reanudación. En teoría porque en la práctica, el Granada asumió mejor la incidencia y, ante un rival muy nervioso, acabó rascando el empate en un córner.

Encaró el Eibar el encuentro como acostumbra. Forzado a prolongar la secuencia que le lleva a ganar en casa lo que se le resiste fuera y con cambios en el once. Guruzeta, que ni siquiera entró en la convocatoria por una lumbalgia, Carrillo por sanción, Arrillaga, Sergio y Alkain se caían de la formación inicial, a la que regresaron Chema, Cristian, Nolaskoain, Toni Villa y Puertas. Los cinco, sus compañeros y los once que tenían enfrente disputaron un primer tiempo vibrante, con ocasiones de peligro en ambas áreas y más fortuna para los locales.

Incompleta porque Matheus, que reapareció hace apenas dos semanas, se retiró poco antes del descanso con una lesión en el muslo izquierdo. Para entonces, su equipo ya marchaba por delante en el marcador, gracias al gol de Puertas. Hubo suspense porque el árbitro tuvo que revisar la jugada, inicialmente anulada, y suerte, porque el delantero habría estado en claro fuera de juego si el balón de Mada no hubiera dado en un defensor granadino antes de llegar a sus pies en el área pequeña.

Perdonó el rival en la acción posterior pero ni el daño que le hacía la presión del Granada ni los malos recuerdos amedrentaron al Eibar que, lejos de caer en la tentación de encerrarse a proteger su ventaja, quiso buscar el segundo, así que cada intentona a un lado se encontraba con su respuesta al otro aunque no siempre con la misma claridad. La tuvo, considerable, el remate de Pablo Sáenz con el que se despidió la primera parte y que se encontró con la respuesta de Magunagoitia.

El segundo tiempo empezó de forma similar pero esta vez faltó acierto. Luca frustró el remate a bocajarro de Villa y su rechace lo envió fuera por milímetros Corpas, que había iniciado la jugada. A falta de sentencia, la excesiva roja directa a Hongla, que estaba siendo de los mejores del Granada, por una dura entrada a Corpas en el minuto 65 pudo acercar al Eibar a la victoria.

Pero increíblemente, el equipo nazarí reaccionó mejor que un rival al que entonces sí le notó la preocupación, por momentos fue angustia, por proteger lo que tenía. Los cambios también le sentaron mejor al Granada, que a ocho del final restablecía el empate al rematar un corner Insua, sin ninguna oposición en el corazón del área.

Recondujo la ansiedad el Eibar, para volcarse en los últimos minutos, encerrando a su rival y forzando cuatro córners y otras tantas ocasiones pero ya no hubo manera de mover el marcador, que condena al Eibar a pasar el parón navideño en mitad de la tabla.

COMPETIR

«Hemos perdido dos puntos más que ganar uno», lamentó Joseba Etxeberria, que cree que el partido «resume» la trayectoria última del equipo. «Hemos mejorado el nivel de juego pero tenemos que subir mucho el nivel competitivo», aseguró.