Martxelo DÍAZ

«Nos han dado un mazazo», dicen los trabajadores

«Un mazazo». Así describen los trabajadores de BSH el anuncio del cierre de la factoría de Ezkirotz . Critican a la dirección por las formas con las que comunicó la clausura, a las puertas de las vacaciones, y destacan que les ha pillado de sorpresa. Acudirán de mala gana a trabajar los seis meses que quedan hasta que baje la persiana.

Trabajadores de BSH, el miércoles.
Trabajadores de BSH, el miércoles. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

La decisión de cerrar la factoría de BSH de Ezkirotz ha caído como un jarro de agua fría entre los trabajadores. «Nos han dado un mazazo», señalan los empleados que hablaron con GARA antes de la movilización del miércoles en Iruñea. Algunos prefieren no decir nada ante la grabadora de un periodista «porque estamos muy calientes y todavía vamos a terminar en la cárcel».

Son Sebas, Mikel y Adrián. «Es un mazazo en toda regla. Nadie se esperaba esto. Nos podíamos esperar otras cosas, porque llevamos ya dos años con ERTEs. Pero nadie esperaba lo que soltaron el lunes. Yo, de hecho, ni me lo creo aún. No me da la cabeza para más», explica Sebas.

«Como dice el compañero, no nos lo esperábamos. Pensábamos que podría haber un ERE en el que podría haber despidos u otro tipo de medidas. Pero nadie se esperaba que hubiera algo tan drástico y de la noche a la mañana. Estamos todos que todavía no nos lo acabamos de creer. Ahora estamos a ver qué medidas se toman», señala Mikel.

«UN SHOCK TREMENDO»

Adrián coincide con sus compañeros. «Es un shock tremendo porque no esperábamos esto para nada. Llevábamos tiempo mal, pero pensábamos que se podrían tomar otras medidas. Lo último que esperábamos era esto», añade.

La plantilla de BSH de Ezkirotz tiene una edad media elvada, en torno a los 50 años, lo que complica la posibilidad de volver a encontrar trabajo. Otra empleada de la misma planta explica que el próximo año cumple esa edad y que están ya organizando un viaje con las amigas que llegan al medio siglo. «Cuando me dijero lo del cierre, pensé en suspender el viaje. Pero después he decidido que voy a ir. Ya me han fastidiado las navidades como para que me fastidien también ese viaje», explica.

Precisamente, las fechas en las que se ha anunciado el cierre de la factoría es otro de los ingredientes del mazazo que han recibido los trabajadores de BSH. «Es una falta de humanidad», dice Sebas. «Podrían haber tenido un poquito de tacto y haberse esperado. Podríamos haber pasado unas navidades tranquilas sin darle tantas vueltas a la cabeza», apostilla Mikel.

«Todos tenemos una hipoteca o un alquiler, familias, hijos que van a la universidad. Hay algunos que ya tenemos una edad. Con 40 o 50 años, ¿qué haces con esa edad?», pregunta Sebas, que se halla en esa franja.

Junto a ello, muestra su preocupación por el elevado número de personas a las que afectará el cierre de BSH de Ezkirotz. «Es que somos muchos. Con indirectos, seremos más de mil. Es complicado encontrar una solución para todos», explica sobre el alcance de esta decisión.

SEIS MESES DE AGONÍA

Ante la pregunta de qué planean hacer a partir de ahora Sebas responde que «de momento, cumpliremos esos seis meses [el cierre está anunciado para junio] y luego a ver venir. A la cola del paro. No queda otra. Pero lo haremos con dignidad. Estaremos hasta el último día al pie del cañón». «Eso es, con la cabeza alta», apoyan sus compañeros.

«Iremos a trabajar con mala cara. Sabiendo que vas a morir dentro de seis meses, no te queda otra que terminar el contrato o lo que queda de él», añade Mikel. Esos seis meses son otro elemento que les lleva a insistir en qué necesidad había de anunciar el cierre ahora y no esperar .

Los tres coinciden al señalar que la responsable de haber llegado a esta situación es la dirección de BSH, que no ha invertido lo que debería en la planta de Ezkirotz. «No es solo que no hayan invertido, sino que la han dejado morir porque se han llevado todo lo de valor y producciones a Turquía y Polonia. A nosotros nos han dejado las migas», explica Sebas.

«¿Qué le interesa a una multinacional? El coste. Y no es comparable esto con aquello. Allí tendrán sus gastos pero no creo que sea ni parecido a lo que tienen aquí», dice este trabajador. BSH le llama productividad.