IMANOL CARRILLO
Entrevista
DAVID BARRERO
Modelador de personajes 3D en Disney Animation

«Me ilusiona mucho verme en Disney junto a gente que admiro tanto»

David Barrero (Donostia, 1982) acaba de superar otra barrera en el mundo del cine: su nombre aparece en los créditos de la exitosa película de animación “Vaiana 2”, estrenada hace pocas semanas. No es la primera vez que le ocurre desde que allá por 2013 se aventurara a perfilar y modelar su propio futuro hasta llegar a Disney Animation.

David Barrero, en el único sitio del estudio de Disney Animation donde les dejan hacer fotos públicas.
David Barrero, en el único sitio del estudio de Disney Animation donde les dejan hacer fotos públicas. (David BARRERO)

Después de terminar Bellas Artes, una de las pocas academias 3D que había en aquel momento se encontraba en Donostia, ciudad natal de David Barrero. Poco a poco y gracias a su constancia y dedicación, se le fueron abriendo puertas: al principio en Gran Bretaña y después en Canadá, primero en Montreal y seguido en Vancouver, donde se encuentra instalado y ha hallado trabajo, donde está disfrutando, trabajando mucho... y por fin llegando al éxito.

¿Cuál ha sido exactamente su trabajo en “Vaiana 2”?

Principalmente consistió en esculpir en 3D varios personajes, entre ellos la hermana pequeña de Vaiana, Simea. Es un personaje muy tierno y la relación que tiene con Vaiana es preciosa. Hacer un personaje que transmite ese tipo de sentimientos en una película de Disney es un sueño hecho realidad. También modelé a Kele -el abuelo gruñón de la nueva tripulación-, varios personajes de la aldea, criaturas como un cangrejo ermitaño o un monstruo marino, así como varios objetos ceremoniales de la isla, incluso una canoa de las Islas Salomón llamada tepukei, con una cantidad demencial de cuerdas y uno de los diseños más ingeniosos que he conocido.

La cultura de las islas del Pacífico es fascinante y trabajar en este tipo de personajes es una oportunidad maravillosa para aprender sobre su historia y reflejarla de la manera más fiel posible.

En el Estado español, la película fue el tercer mejor estreno del año el primer fin de semana, solo superada por “Del revés 2” y “Gladiator II”. ¿Cómo se lo han tomado?

Los últimos meses han sido una montaña rusa de emociones, desde el estrés por finalizar el proyecto hasta la celebración del último plano y el estreno mundial. Hacer películas de animación es un viaje largo de casi tres años. Durante muchos meses nada parece tener sentido, pero al final toma forma y de repente hace clic. Es un proceso intenso e incierto a veces pero muy enriquecedor, y el éxito de la película es la mejor celebración del esfuerzo de los artistas del estudio.

¿Cómo llega un joven de Donostia a Disney?

Tras unos años haciendo ilustración y freelance 3D en San Sebastián, decidí probar suerte en el extranjero y en 2013 me trasladé a Bath, en Reino Unido, a trabajar en un estudio pequeño centrado mayormente en publicidad. Lo que iban a ser inicialmente un par de meses acabaron siendo cuatro años de experiencia, hasta que en 2017 tuve la oportunidad de dar el salto al otro lado del charco para trabajar en un estudio más grande: Cinesite, en Montreal, Canadá. Allí trabajé en bastantes películas de animación durante más de cuatro años. Sin embargo, tras los primeros meses de la pandemia decidí cambiar de aires y en 2021 me trasladé a Vancouver, en la costa oeste, para trabajar en Animal Logic Studios en la película “Leo”, de Adam Sandler. No mucho después Disney abrió un estudio completamente nuevo en Vancouver y tuve la suerte de entrar muy al principio cuando aún éramos menos de 30 personas en la compañía. Ver el estudio crecer desde el principio hasta las casi 400 personas que somos ahora, tres años después, ha sido, sinceramente, una experiencia impagable.

¿En qué proyectos más ha trabajado estos años?

“Un Héroe Samurai”, donde modelé al perro protagonista, “La Familia Addams”, “Space Jam 2” o “Riverdance: la aventura animada”. Cada proyecto supone un reto y un estilo diferente. En todos he aprendido una barbaridad.

¿Cómo se metió en este mundillo del cine?

El cine y la animación siempre me han apasionado. Un objetivo que siempre tuve fue que mis trabajos personales se vieran como los de las películas que admiraba. El resto es historia: mucho trabajo duro al principio para tener un portafolio y meter el pie en la industria. Una vez ya en el extranjero y con experiencia, llegaron las oportunidades de trabajo.

¿Qué es lo que le apasiona de este trabajo?

Esculpir los personajes y que cobren vida en la pantalla es algo mágico. Además, me encanta el trabajo en equipo, el ambiente del estudio y la cultura en torno al cine. Hay un aspecto colaborativo en todo el proceso que es muy gratificante a nivel personal, además de la oportunidad de trabajar con gente de todo el mundo.

¿Qué cine le ha inspirado?

Por encima de todo, el cine de Hayao Miyazaki y Studio Ghibli lo considero a un nivel inalcanzable. Es un regalo. Cualquier estudio Stop Motion como Laika o Aardman. Cartoon Saloon, o películas como “Cinema Paradiso” o “Érase una vez en América”. Podría hacer una lista interminable de clásicos de Disney / Pixar. Fuera del cine, “Tintín” y “Moebius”.

¿Qué se siente al verse en los créditos de las películas?

Es surrealista, pero me hace mucha ilusión ver mi nombre junto a gente que admiro tanto. Y, sobre todo, que mi familia y amigos vean la película y poder contarles al fin las anécdotas de cada proyecto después de tanto tiempo trabajando en ellos.

¿Cómo es un día normal en el estudio de Disney?

No existe un día normal porque siempre se celebra algo. Lo común es tener unas dos o tres reuniones diarias con nuestros supervisores o los directores para ver el progreso de nuestro trabajo. Hay una comunicación constante entre todos los departamentos; por eso se compaginan constantemente las reuniones con las horas de trabajo puramente dichas en nuestras tareas. Mucho ajetreo, muchos cambios, gente hablando en todos los idiomas y dibujos pegados en todas las paredes. Es un entorno muy vivo que a mí, personalmente, me encanta.

¿Es posible para usted ver una película de animación sin que piense en cómo se hace?

Es complicado. Siempre me fijo en detalles pequeños de los personajes, como los ojos, la sonrisa o los pliegues de la ropa. Quizás porque pasamos mucho tiempo afinando ese tipo de detalles, es difícil dejar la deformación profesional a un lado. Aun así, si la historia es buena, la acabo disfrutando igual que el resto.

¿Qué próximos retos tiene?

A nivel personal, volver a dibujar más y esculpir para impresión 3D. ¡Es muy divertido! Seguir practicando anatomía y aprendiendo herramientas nuevas. Ah, y ver todas las películas imprescindibles de la historia del cine que debería haber visto ya. A nivel profesional, no lo puedo desvelar aún, pero Disney siempre está cocinando cosas...

De hecho, “Vaiana 2” da a entender que habrá una tercera parte...

Es muy pronto para decir nada. La película ha sido un exitazo. ¡Y a mí me encantaría volver a ese universo!