GARA
PARÍS

Valls en Ultramar, la mayor novedad en el Gobierno continuista de Bayrou

El nuevo primer ministro francés, François Bayrou, decidió formar un Gobierno continuista respecto al de su predecesor, Michel Barnier, con pesos pesados de la derecha y del macronismo, concesiones a la extrema derecha y con el exsocialista Manuel Valls en Ultramar como mayor novedad, lo que pone en duda su estabilidad.

El nuevo primer ministro frrancés, François Bayrou, en una entrevista en televisión.
El nuevo primer ministro frrancés, François Bayrou, en una entrevista en televisión. (Adrien FILLON | EUROPA PRESS)

La composición del Gobierno no invita precisamente a pensar que el futuro de François Bayrou vaya a ser mejor que el de Michel Barnier, después de que se augure su fracaso desde toda la oposición y ya se anuncien mociones de censura desde la izquierda. También parece creerlo el propio Bayrou, que no va a dejar la Alcaldía de Pau y quiere compatibilizar ambas responsabilidades, quizás consciente de que su periplo en Matignon podría ser efímero.

Salvo la inclusión de Valls, la lista de ministros confirma a grandes líneas los nombres que venían sonando durante los últimos días, en los que Bayrou trató sin éxito ampliar sus apoyos.

Es el caso de la ex primera ministra macronista Élisabeth Borne, cuyo desempeño estuvo marcado por la polémica aprobación de la reforma de las pensiones de 2023 y que vuelve al Gobierno al frente de la cartera de Educación y como número dos del Ejecutivo.

También regresa el extitular de Interior, Gérarld Darmanin, peso pesado del ala más conservadora del macronismo, para hacerse cargo del Ministerio de Justicia.

La fundamental cartera de Economía le ha sido asignada a Éric Lombard, empresario y hasta ahora director general de la Caisse des Dépôts. A él corresponderá sobre todo la difícil tarea de elaborar unos nuevos presupuestos para 2025 con la meta de bajar el elevado déficit francés (previsto en el 6,1 % del PIB este año), el escollo que precipitó la caída del Ejecutivo de Barnier.

Valls, quien fue primer ministro de François Hollande (2014-16) y posteriormente dio su apoyo a Emmanuel Macron, vuelve a la primera línea de la política francesa con la cartera de Ultramar, con responsabilidad en la reconstrucción del recientemente arrasado departamento de Mayotte por un ciclón en el Índico. El que fuera también concejal del Ayuntamiento de Barcelona y muy combativo con el «procés» estará igualmente al frente de la relación con territorios como Nueva Caledonia, que a mediados de este año vivió una grave crisis social y política.

Aunque muy alejado del actual PS, se considera un guiño a su electorado, al igual que la entrada de François Rebsamen (Política Territorial y Descentralización), también distanciado de la actual dirección. Las expectativas de Bayrou de no ser descabalgado pasan por atraer algunos votos en este espacio que hagan imposible una moción de censura como la que tumbó a Barnier.

Sin sorpresas, Bayrou mantuvo en su cargo al ministro de Interior, Bruno Retailleau, una figura destacada de Los Republicanos (conservadores) y cercano a la ultraderecha en temas como la inmigración.

Bayrou ya ha dado una primer señal de sumisión a la extrema derecha al descartar a Xavier Bertrand, que sonaba para Justicia, pero al que se oponía de manera frontal el grupo de Marine Le Pen (RN), que sigue siendo clave para la estabilidad del Ejecutivo.

«François Bayrou ha montado una coalición del fracaso», lanzó la ultraderecha que dijo esperar ya «el relevo».

«No es un gobierno es una provocación. La extrema derecha al poder bajo la vigilancia de la extrema derecha», indicó el primer secretario del PS, Olivier Faure.

«El gobierno solo tiene un futuro: la moción de censura. Al caer Bayrou, el rey Macron quedará desnudo. Su salida es inevitable», señaló Mathilde Panot, jefa de los diputados de La Francia Insumisa.

Los Republicuanos advirtieron de que su apoyo al Gobierno no será incondicional y que podría retirarse en función del rumbo adoptado.