Imanol INTZIARTE
DONOSTIA
EL PASO DEL CICLÓN CHIDO POR EL ARCHIPIELAGO DE MAYOTTE

Chido deja al desnudo el abandono de París hacia el archipiélago de Mayotte

El balance oficial es de 39 víctimas mortales y más de 4.000 heridos. Casi dos semanas después del desastre, en el departamento más pobre del Estado francés sigue sin estar garantizado el acceso a la electricidad o al agua.

Un gendarme reparte agua en Mamoudzou, la ciudad principal de Mayotte.
Un gendarme reparte agua en Mamoudzou, la ciudad principal de Mayotte. (Patrick MEINHARDT | AFP)

Hace casi dos semanas, el 14 de diciembre, el ciclón Chido, el más intenso en la zona en 90 años, arrasó Mayotte con vientos de más de 225 kilómetros por hora. El balance oficial es de 39 víctimas mortales y más de 4.000 personas heridas de diversa consideración.

En medio de las bangas (chabolas) de chapa y madera, en el vacío dejado por una casa arrastrada por el viento, una veintena de personas esperan ser examinadas. «Desde el ciclón, ningún médico, ningún político ni ningún funcionario ha venido a nuestra casa. Hemos sido olvidados, ha habido muchos heridos», dice Fazdati Alihoumadi, de 22 años.

Bajo un sol abrasador, los martillazos resuenan por todo el barrio. Las casas arrastradas por el viento se vuelven a levantar una a una. Los caminos de tierra roja están llenos de metales retorcidos, ramas y objetos que parecen haberse escapado de las casas: coladores, maletas con ruedas, chanclas… En los próximos días, MSF tiene previsto recorrer otras barriadas con su clínica móvil, reuniéndose con los residentes en situación irregular, más de un tercio de la población de Mayotte, según las autoridades.

«La dificultad para los habitantes de los barrios marginales, ya sea en la distribución de agua, alimentos o atención sanitaria, es llegar a las zonas urbanizadas, porque temen ser detenidos por la policía fronteriza», dice Yann Santin, coordinador de MSF en Mayotte.

ENTRE MADAGASCAR Y MOZAMBIQUE

Mayotte es una de las cuatro islas principales del archipiélago de Comoras, en el oceáno Índico, entre Madagascar y Mozambique. Las tres que están más al oeste -Gran Comora, Anjouan y Molehi- conforman un país bautizado como Unión de las Comoras, que se independizó del Estado francés en julio de 1975. No así Mayotte, que se mantiene bajo dominio galo tras sendos referendos celebrados en 1976.

La isla principal, Grande Terre, tiene 39 kilómetros de largo por 22 de ancho. La capital es Mamoudzou, donde residen unas 72.000 personas, en torno a la cuarta parte del total. Alrededor de esta isla se alzan varios islotes, el más grande de los cuales es Pamanzi (o Petite Terre), que cuenta con diez kilómetros cuadrados y acoge la localidad de Dzaoudzi, la segunda más poblada, con 18.000 habitantes.

En los primeros momentos tras el paso de ciclón, el prefecto François-Xavier Bieuville hablaba de que «sin duda serían varios cientos» de muertos y podrían llegar a miles, aunque reconocía tener dificultades para establecer cifras debido al gran número de inmigrantes sin documentación.

Los daños generalizados en las infraestructuras, con tendidos eléctricos caídos y carreteras intransitables, dificultaban gravemente las operaciones de emergencia. Desde la metrópoli llegó un primer vuelo con suministros y lonas para los refugios de emergencia, pero había una grave escasez de alimentos, agua y cobijo.

John Balloz, residente en Mamoudzou, declaraba a la BBC dos días después que se temió lo peor. «Gritaba porque veía que se me acercaba el final. Todo está destrozado, casi todo, la planta de tratamiento de agua, las torres eléctricas… No hay mucho que la gente pueda hacer». Tras llegar a Mayotte, el ministro de Interior francés, Bruno Retailleau, declaró que se necesitarían «días y días» para determinar las pérdidas humanas. La tragedia en su territorio de ultramar ha pillado a la metrópoli en plena crisis política, con François Bayrou recién nombrado primer ministro tras el breve gobierno de Michel Barnier. Retailleau seguirá en Interior, mientras que el Ministerio de Ultramar tendrá como cabeza visible a Manuel Valls, quien fue primer ministro con François Hollande (2014-16), posteriormente dio su apoyo a Macron y terminó como concejal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Barcelona.

Desde el primer momento los habitantes de Mayotte han denunciado la situación de abandono por parte del Gobierno de París. Cinco días después del paso del ciclón, el jueves 19, Macron fue recibido con abucheos a su llegada al archipiélago y perdió los papeles con una respuesta esclarecedora de su mentalidad: «Si esto no fuera Francia, estaríais 10.000 veces más en la mierda. No hay otro lugar en el Índico donde se ayude tanto a la gente, eso es un hecho».

Más tarde quiso arreglarlo anunciando que ampliaba su visita a un segundo día «en señal de respeto, de consideración. Decidí dormir aquí porque me pareció que, dado lo que está viviendo la población», irse el mismo día podría haber «instalado la idea de que venimos, miramos y nos vamos».

El viernes continuaron los abucheos. «Siete días y no eres capaz de dar agua a la población», le gritó un hombre. «Comprendo su impaciencia, pueden contar conmigo», respondió Macron, quien prometió un plan global de reconstrucción, aunque reconoció que por ahora es «imposible» calcular su coste. También avanzó que habrá una ley especial para dedicar más medios y la creación de una institución pública para la reconstrucción.

Ese mismo día, Bruno Retailleau indicaba a través de X que la víspera «se distribuyeron 80 toneladas de alimentos y 50 toneladas de agua a nueve municipios. Las ocho comunas restantes de Mayotte serán abastecidas hoy. Todos los medios están puestos para permitir distribuir 600.000 litros de agua por día», lo que suponía dos litros por cada habitante.

Mientras, Médicos Sin Fronteras advertía de que «cinco días después del ciclón las necesidades locales son colosales, especialmente en términos de acceso a alimentos, agua y saneamiento, electricidad, refugio y materiales de construcción, y atención primaria de salud. El restablecimiento de los medios de comunicación y las vías de circulación son también condiciones necesarias para el despliegue de los suministros de socorro». «El ciclón ha sido especialmente devastador en los barrios de chabolas, como Kaweni, el mayor del país, donde se hacinan unas 17.000 personas, y donde las viviendas son muy precarias. Los habitantes lo han perdido todo y ya están reconstruyendo sus casas con sus propias manos, a veces sin zapatos ni protección. Así que ya podemos ver heridas con riesgo de infección. En general, está claro que las necesidades básicas son inmensas», explicaba el coordinador de MSF en Mayotte.