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CIUDAD DE PANAMA

Trump desafía la soberanía de Panamá al plantear la «devolución» del Canal

Donald Trump tiene al parecer muchas prioridades y una de ellas es que los países latinoamericanos se alineen con los intereses estadounidenses ante la que considera inevitable guerra comercial con China. En ese contexto, el republicano ha amenazado a Panamá con la «devolución» del Canal aduciendo a supuestas tarifas «exorbitantes».

Donald Trump, presidente electo de EEUU, y José Raúl Mulino, mandatario panameño.
Donald Trump, presidente electo de EEUU, y José Raúl Mulino, mandatario panameño. (AFP)

Donald Trump acumula en su cartera muchas materias en las que pretende marcar su impronta a partir del 20 de enero, cuando asuma la presidencia de EEUU. La aparente inevitable guerra comercial con China le obliga a forzar que los países de Latinoamérica se alineen con sus intereses. En esa coyuntura, ha desafiado la soberanía de Panamá al plantear la «devolución» del Canal si no se respetan los principios «morales y legales» que él sostiene.

El próximo inquilino de la Casa Blanca, que no oculta que el Canal de Panamá es crucial para el comercio de EEUU y el rápido despliegue de su Armada, se quejó el pasado sábado de que las tarifas que se cobran por el tránsito por la vía interoceánica son «ridículas» y amenazó con hacerse con su control.

Recordó que Estados Unidos es el usuario número uno del Canal, con más del 70% de todo el tráfico desde y hacia los puertos estadounidenses.

Trump además criticó al expresidente Jimmy Carter (1977-1981), quien jugó un papel clave en la transferencia del control del Canal de Panamá de Estados Unidos a ese país. «Cuando el presidente Jimmy Carter tontamente lo regaló, por un dólar, durante su mandato, fue solo Panamá quien lo administró, no China ni nadie más. Tampoco se le permitió a Panamá cobrar a Estados Unidos, a su Armada y a las corporaciones que hacen negocios dentro de nuestro país, precios y tarifas de pasaje exorbitantes», escribió en la red Truth Social.

«Si no se respetan los principios, tanto morales como legales, de este magnánimo gesto de donación, exigiremos que se nos devuelva el Canal de Panamá, en su totalidad y sin cuestionamientos», dijo.

Trump enfatizó que «Estados Unidos tiene un interés personal en el funcionamiento seguro, eficiente y confiable del Canal de Panamá», que se construyó a un costo «enorme» para el país. «Jamás permitiríamos que cayera en manos equivocadas! No fue otorgado para beneficio de otros, sino simplemente como muestra de cooperación con nosotros y Panamá», subrayó sin ofrecer más detalles sobre a qué amenazas se refiere.

La reacción desde el país centroamericano no se hizo esperar. Su presidente, José Raúl Mulino, defendió que «cada metro cuadrado del Canal de Panamá y su zona adyacente es de Panamá y lo seguirá siendo», puesto que «la soberanía e independencia» del país «no son negociables».

El Canal fue construido por EEUU, que lo inauguró en 1914 y lo administró hasta su traspaso al Estado panameño el 31 de diciembre de 1999, como quedó establecido en los Tratados Torrijos-Carter firmados el 7 de septiembre de 1977 en Washington por los entonces presidentes, el panameño Omar Torrijos (1929-1981) y el estadounidense Jimmy Carter (1977-1981).

Mulino, quien asumió la presidencia el pasado 1 de julio para el quinquenio 2024-2029, destacó que «desde que está en manos panameñas el canal creció, es administrado por profesionales idóneos, quienes con reglas claras se encargan de su funcionamiento, conservación y mantenimiento, asegurando su operación segura, continua, eficiente y rentable.

«LAS TARIFAS NO SON UN CAPRICHO» «

Las tarifas no son un capricho, se establecen de manera pública y en audiencia abierta, considerando las condiciones del mercado, la competencia internacional, los costos operativos y las necesidades de mantenimiento y modernización de la vía interoceánica», afirmó.

El Canal de Panamá, que se enfrentó a una grave sequía que le obligó a restringir durante meses el paso de buques, entregó esta semana al fisco un aporte de 2.470,7 millones de dólares correspondientes al año fiscal 2024.

Mulino también aseveró que «el canal no tiene control directo o indirecto ni de China, ni de la Comunidad Europea ni de Estados Unidos o de cualquiera otra potencia».

«Como panameño rechazo enérgicamente cualquier manifestación que tergiverse esta realidad y seguirá (el Canal) estando en manos panameñas como patrimonio inalienable de nuestra nación y garantizando su uso para el tránsito pacífico e ininterrumpido de naves de todas las naciones, como lo establece la Constitución y el Tratado de Neutralidad», agregó.

A Trump, esas manifestaciones del mandatario panameño, le sirvieron para responder: «Ya lo veremos», al tiempo que compartía en su red social la imagen de una bandera estadounidense en la que se podía leer: «Bienvenidos al canal de Estados Unidos».

Quien se alineó con los intereses panameños fue el presidente de Colombia, Gustavo Petro, asegurando que «hasta las últimas consecuencias» estará «al lado de Panamá y la defensa de su soberanía», y criticó la postura de Trump, quien «se ha equivocado y contradicho».

«Si no quiere miriadas pasando el Darién, incrementadas por millones desde Panamá hasta México, debe entender que dependerá de la prosperidad y libertad de nuestros pueblos. Si le parece costoso pagar por pasar el Canal de Panamá en manos de los panameños, mucho más costoso será hundir a Panamá, Suramérica, Centroamérica o México en la pobreza», afirmó.

Petro pidió a la nueva Administración estadounidense «hablar de negocios», pero no «negociar la dignidad»: «Si el nuevo Gobierno de Estados Unidos quiere hablar de negocios, hablaremos de negocios, de tú a tú, y en beneficio de nuestros pueblos, pero jamás, se negociará la dignidad. Si no nos quieren en EEUU, hay que volver prósperas todas las Américas en independencia, libertad y dignidad democrática», concluyó.

Para China, a quien Donald Trump acusa de injerencia, el Canal «es una gran creación del pueblo panameño» que «siempre respetará». La portavoz de su Cancillería Mao Ning señaló que Pekin estima que, «bajo la eficiente gestión de Panamá, el canal continuará haciendo nuevas contribuciones a la facilitación de la integración y los intercambios entre diferentes países».

El Gobierno chino condenó las afirmaciones de Trump sobre las tarifas de paso impuestas a las embarcaciones y defendió que estas no son determinadas de forma «arbitraria». «El canal no está controlado directa o indirectamente por ningún país grande», dijo durante una rueda de prensa.