NATXO MATXIN
IRUÑEA

Apacible transición en Osasuna sin Arrasate

Tras la despedida de Jagoba Arrasate, después de seis temporadas en el banco rojillo, Osasuna vive una apacible transición con la llegada de Vicente Moreno, que ha sabido acomodarse a un bloque ya hecho.

Moreno y Arrasate se saludan en El Sadar.
Moreno y Arrasate se saludan en El Sadar. (Iñigo URIZ | FOKU)

No era cuestión baladí, si tenemos en cuenta la impronta dejada por el técnico de Berriatua, no solo en el aspecto deportivo -un ascenso, una final copera y una participación en la Europa League avalaron su trabajo-, sino también por su carisma social, siempre cercano a los hinchas y especialmente sensible con la utilización del euskara.

Dicho asunto y que algunas decisiones futbolísticas fueran puestas en tela de juicio por parte de ciertos directivos y altos responsables del club navarro precipitaron la salida del preparador vizcaino, pese a que este prefiriera marcharse de una manera elegante y educada, aduciendo desgaste personal y dejando así abierta la puerta a un posible regreso.

El elegido fue Vicente Moreno, un míster que, como suele ocurrir en estos casos, desató los comentarios de partidarios y detractores, pero que ha sabido, sin levantar mucho la voz y alabando siempre lo realizado por su antecesor, entrar con buen pie en el vestuario y sacarle partido a una plantilla consolidada.

Algo que se ha refrendado a base de resultados, sobre todo en El Sadar, lo que ha facilitado un plácido tránsito y la ubicación del equipo en la zona noble de la tabla prácticamente desde las primeras jornadas, aunque su rendimiento haya tenido importantes lagunas en algunos desplazamientos, con planteamientos tácticos bastante conservadores.

SEXTA PIEDRA EN EL ZAPATO

Aunque ya suene repetitivo, Osasuna volvió a encontrarse con la piedra de todos los años. Por sexto año consecutivo, las rojillas estamparon todas sus esperanzas de ascenso en el último momento, cayendo en el campo del Espanyol. Una vez más, la escuadra navarra afronta la presente campaña intentando evitar la presión añadida después de tanta desilusión.