M.A.

Las bodegas de Araba exigen medidas ante un escenario incierto

El sector vitivinícola alavés ha dado recientemente la voz de alarma ante una crisis manifiesta que en menos de una década ha llevado al cierre a casi un centenar de pequeñas y medianas bodegas de la Rioja Alavesa. Ante ese oscuro panorama la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa ABRA ha exigido medidas de choque urgentes como la creación de una marca propia que ayude a paliar la situación.

Son ya 96 las bodegas que han cerrado sus puertas desde el año 2015 en la Rioja Alavesa y más de 700 los puestos de trabajo que se han perdido.
Son ya 96 las bodegas que han cerrado sus puertas desde el año 2015 en la Rioja Alavesa y más de 700 los puestos de trabajo que se han perdido. (Raúl BOGAJO | FOKU)

Son ya 96 las bodegas que desde el año 2015 han cerrado sus puertas en la Rioja Alavesa, y más de 700 puestos de trabajo los que se han perdido. Unos datos alarmantes que según la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa ABRA suponen «una de sus peores crisis en décadas» para el sector vitivinícola de la región. Una realidad sumamente preocupante que tiene visos de agudizarse a menos que se tomen medidas rotundas e inmediatas.

Entre las principales causas de la crisis, desde ABRA citan una drástica reducción en los márgenes de beneficio por la caída de los precios de la uva y del vino, combinada con un aumento de los costes de producción. Según esa asociación, «las grandes distribuidoras han ganado terreno y han dejado a las bodegas familiares en desventaja, primando la cantidad del producto a la calidad de la misma».

La falta de relevo generacional es otro de los factores que amenaza al sector. Por ello exigen a las instituciones medidas estratégicas para asegurar su supervivencia, en concreto mediante la formación y el empleo juvenil y concediendo un apoyo más sólido a las bodegas familiares de la comarca.

MARCA COLECTIVA

Ante esa más que dramática situación, ABRA puso en marcha en septiembre una campaña con el objetivo de crear «marca colectiva privada» para poder poner en valor la «singularidad y calidad de los vinos alaveses». Así las cosas, aquel mismo mes presentaron en Laguardia la mencionada nueva marca que, según la asociación, servirá para diferenciar el vino producido en Araba. La nueva denominación llevará la letra “A” como símbolo distintivo.

En noviembre de este mismo año, en cambio, llegó el primer varapalo para las aspiraciones de todo el sector vitivinícola alavés en forma de sentencia judicial. Y es que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco dio la razón al Consejo Regulador de la DOCa Rioja en su recurso contra el permiso temporal para poder comercializar vino de Viñedos de Álava/Arabako Mahastiak.

ABRA, por su parte, consideró la sentencia como «inaudita» y la calificó de «discriminatoria», pues concede «notoriedad exclusiva» a la Denominación de Origen Rioja, y les deja en una situación de «flagrante indefensión». Así las cosas, advirtieron de que hubo una ausencia de «debida fundamentación en aspectos claves de esta controversia».

RECURSO ANTE EL SUPREMO

Por ese motivo, la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa anunció que recurriría ante el Tribunal Supremo la decisión del TSJPV de anular la marca de origen. Emilio Arguillo, presidente provisional de la asociación, aseguró que tienen argumentos suficientes para recurrir ante el Tribunal Supremo. De hecho, señalan que en la sentencia «se han detectado algunos errores que no son procedentes».

El Gobierno de Gasteiz, sin embargo, anunció que no recurrirá la sentencia al estimar que «es difícil de acreditar el interés casacional objetivo y la conveniencia de un pronunciamiento del Supremo»

Tras asegurar que ha realizado un «profundo análisis jurídico y administrativo», reconoce la existencia de «debilidades» en la sentencia que podrían infringir algunos supuestos de varios reglamentos. No obstante, recuerda que el recurso de casación es algo excepcional y que su admisión está sometida a requisitos muy estrictos.