El descanso del guerrero
Pepe Mujica, el expresidente de Uruguay, sigue siendo un político ejemplar, yo diría que es una persona excepcional. Su vida lo ha sido. La manera que ha tenido siempre de enfrentarse a las circunstancias, los proyectos, las frustraciones y los éxitos deberían formar parte obligatoria de todas las enseñanzas sobre una noción de la ética en el ejercicio de la responsabilidad política en todas las fases de desarrollo de los acontecimientos políticos uruguayos de las últimas décadas y su relación directa e importante con ellos.
Si su biografía debe atenderse con el respeto por el compromiso absoluto y las decisiones más extremas, cuando ocupó la presidencia de Uruguay su actitud ante el Poder fue la fundamentación de una leyenda, la constatación de que no todos los políticos son iguales y que existen principios que se van adquiriendo y depurando a lo largo de toda una vida para transmitir a los demás, que aligeran la desazón de asistir a estos tiempos donde la mentira, el dinero, las trifulcas, el convertir al otro en enemigo es la norma. Pepe Mujica supo establecer un código simple, el de la normalidad, el de lo circunstancial, el de servicio a sus compatriotas.
El ultimo servicio dado a todos es anunciar que abandona toda medicación o cirugía para combatir un cáncer que ha colonizado casi todo su cuerpo. Sabe que se muere y nos cede una magnífica humorada humanista de despedida porque asegura que el guerrero merece su descanso. Sí, Pepe, te has convertido en uno de nuestra familia que siempre admiramos y citamos cuando hay que explicar lo más importante. Te deseamos buen viaje.

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