El titular de la oficina fantasma
En estos tiempos polarizados, donde la idea de Justicia no se puede separar de la contienda ideológica, algo mucho peor que aquél famoso cachondeo con el que la definió un alcalde, cualquier proceso donde estén implicados políticos o familiares se debe mirar con una distancia sideral, con algo mucho más profiláctico que la sospecha de que todo sea un montaje.
Al ver un vídeo tomado durante la declaración ante la jueza del que ocupa en la Diputación de Badajoz el cargo de jefe de la Oficina de Artes Escénicas, tuve que revisar y pedir confirmación de que se no se trataba de un montaje, de algo hecho con inteligencia artificial, de una broma pesada. Confirmada su autenticidad y sin entrar en asuntos jurídicos, no sé si existen indicios o no, lo que tengo claro es que es una vergüenza que alguien declare de una manera tan laxa sobre su labor institucional demostrando un desprecio monumental a las Artes Escénicas.
No saber explicar las funciones de esa oficina, ni su ubicación, ni las personas que colaboran en la misma para cubrir sus objetivos es un insulto. Sea cual sea el desarrollo judicial del caso, este señor, hermano del presidente Pedro Sánchez, para más señas, debe dimitir por el bien de las Artes Escénicas. Presentarse en sede judicial sin haberse preparado las respuestas para que se entienda su función es negligencia y autoinculpación.

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