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La dupla Ortega-Murillo en Nicaragua se blinda aún más en la Constitución

Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Daniel Ortega y Rosario Murillo. (J. C. | CONTACTO)

La Asamblea Nacional de Nicaragua anunció la aprobación en segunda lectura de la reforma constitucional que otorga más poderes al presidente del país, Daniel Ortega, permite ampliar un año más el mandato presidencial e incluye la retirada de la nacionalidad a los «traidores a la patria».

«Por orientaciones de la Presidencia de la República, comandante Daniel Ortega y compañera Rosario Murillo, continuamos con la aprobación de la Reforma Parcial a la Constitución política de la República de Nicaragua con los artículos referidos a los títulos ‘Sobre el Estado’ y ‘La Nacionalidad Nicaragüense’», informó en su cuenta de X.

El Parlamento nicaragüense señala que «los traidores a la Patria pierden la nacionalidad nicaragüense» e impide a cualquier «persona u organización (...) realizar actividades que atenten contra nuestra Paz y Soberanía». La reforma aprobada establece que, además del himno nacional, la bandera azul y blanco y el escudo nacional, ahora también la «Bandera Rojinegra de la lucha antiimperialista de nuestro general Augusto C. Sandino y de la Revolución Sandinista -la bandera del gubernamental Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)- forma parte de los símbolos patrios».

«Los artículos aprobados unánimemente reafirman el carácter Revolucionario, Libre, Soberano e Independiente de nuestro Estado, cuyo poder es ejercido por el Pueblo a través de la Presidencia de la República que dirige el Gobierno y coordina a los Órganos Legislativo, Judicial, Electoral y de Control de la Administración Pública y Fiscalización y los Entes Autónomos», defendió la Asamblea Nacional.

El nuevo texto da al mandatario más competencias al pasar como coordinador último de los poderes Legislativo y Judicial.

Nicaragua está llamada de nuevo a las urnas en noviembre de 2026. El Gobierno de Ortega ha impulsado una campaña de persecución de la oposición, privando de nacionalidad a los disidentes. Ha expulsado del país a embajadores y ha clausurado miles de ONG nacionales e internacionales, medios de comunicación y organizaciones religiosas.