Nagore Suárez regresa con una novela ambientada en Donostia
Nagore Suárez regresa con una novela de misterio histórico ambientada en la Donostia de mediados de los años 50. Tras concluir su trilogía de los huesos, ambientada en Nafarroa, la escritora publica “Lo que habita en los sueños”.

La escritora Nagore Suárez (Madrid, 1994) presenta estos días ‘‘Lo que habita en los sueños’’ (Destino), un relato de «misterio histórico» ambientado en la Donostia de mediados de los años 50 del siglo XX y el veraneo de la clase aristocrática.
El relato se inicia en 1938 cuando la protagonista de la novela, Manuela, conoce de adolescente en una ‘‘escuela de señoritas’’ de Florencia a Ava, una joven enigmática e independiente, aficionada al arte que pinta día y noche, con la que entabla relación y que desaparece misteriosamente del centro sin dejar rastro.
Catorce años después, en 1952, Manuela se encuentra de veraneo en Donostia, donde trata de huir del control de su familia, cuando es invitada en la capital guipuzcoana a la inauguración de Villa Allur, acto social organizado por un misterioso joven, el duque Julien Leroy-Benoit.
Durante la velada, y en su recorrido por la mansión, Manuela descubre en su interior, de forma accidental, el último cuadro pintado por su desaparecida amiga durante los años que compartieron en el internado italiano.
En declaraciones a Europa Press, la autora afirma que la etiqueta de misterio histórico atribuida a su nueva novela, «como todas las etiquetas, son siempre orientativas y pensadas para indicar al lector qué se va a encontrar». En este caso, añade, «se trata de un misterio ambientado entre 1938 y 1952, aunque, por supuesto, tiene muchos más ingredientes».
Preguntada por si el relato supone un giro drástico respecto al tono empleado en la denominada ‘‘trilogía de los huesos’’, Suárez considera que, «a pesar de que se trata de una historia muy diferente, tiene algunos elementos en común con la trilogía», como son la ambientación en Euskal Herria y temas relacionados con el esoterismo o lo sobrenatural, «además del estilo propio, que es algo que, por mucho que la narración y la trama sea diferente, permanece ahí», subraya.
Sobre la ambientación en la Donostia de los años 50, Suárez recuerda que la capital fue, desde finales del siglo XIX, «la ciudad donde se reunía para veranear lo más granado de la sociedad europea». Asimismo, prosigue, «contrabandistas, príncipes y médiums se daban cita en el Gran Casino de la ciudad y me atraía ese halo de misterio, de glamour, de espectros y fiestas».
En todo caso, precisa, «aunque en 1952 nos encontramos con una ciudad transformada, en pleno franquismo, seguía manteniendo esa esencia que hacía que diera la impresión de que, entre las veladas en el Club de Tenis y los bailes, en sus villas todo era posible».
Además de los personajes, un elemento central de la novela es la mansión Villa Allur que «es, en cierto modo, un fantasma», define, y para la que se inspiró en «varias villas que existieron, pero que ya han desaparecido, como Villa Londaiz o el Palacio Bermejillo», recuerda.
Suárez explica que, aunque nacida en Madrid, mantiene relación con Euskal Herria, ya que su padre y sus tíos nacieron en Bilbo y sus abuelos vivieron allí durante muchos años. «Conozco San Sebastián desde pequeña y siempre me ha fascinado la ciudad, así que me parecía perfecta para ambientar esta novela llena de ensoñaciones», subraya.
Moreno y Lisci, dos trayectorias de menos a más en Osasuna

«Elektronika zuzenean eskaintzeko aukera izango dugu orain»

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA
