Daniel GALVALIZI
MADRID
PLENO EN EL CONGRESO ESPAÑOL

Las derechas se cargan los decretos sociales de Sánchez con riña PP-PNV

La derogación del «escudo social» y del gravamen a las energéticas llegó comandada por PP, Vox y Junts, con diferentes excusas. Génova rechazó la restitución de la sede parisina del Gobierno vasco en el exilio y se enzarzó en un áspero enfrentamiento verbal con el PNV. El PSOE, en modo víctima, deja que se retraten.

Miriam Nogueras, que expuso breve y tajantemente el no a todo de Junts, en un momento del Pleno.
Miriam Nogueras, que expuso breve y tajantemente el no a todo de Junts, en un momento del Pleno. (Fernando SÁNCHEZ | EUROPA PRESS)

El debate bronco y la oposición acérrima de las derechas que se percibieron a fines de 2024 rebrotaron ayer y acabaron dándole al Gobierno de Sánchez una primera pésima jornada legislativa: PP, Vox, UPN y Junts tumbaron el decreto ómnibus que incluía el aumento de las pensiones, las ayudas al transporte público, la prohibición a los desahucios y a cortar luz, agua y gas a las familias vulnerables, y un paquete de ayudas a las víctimas de la Dana, además de la devolución al PNV del edificio parisino que fue sede del Gobierno vasco en el exilio.

Además, y aquí con acompañamiento del PNV, derogaron el decreto que renovaba el gravamen a las ganancias extraordinarias de las empresas energéticas, algo que Moncloa ya desde diciembre daba por descontado [ver página 4]. El PP sí votó a favor de la iniciativa sobre la «mejora de la compatibilidad de la pensión de jubilación con el trabajo», apoyada por el PSOE y Sumar, y rechazada por la izquierda de la Cámara.

UNIDOS PARA DEROGAR

Sin Pedro Sánchez presente (está en el Foro Económico de Davos) ni tampoco del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, el pleno retrató la fragilidad parlamentaria del Ejecutivo de coalición para aprobar su agenda y la estrategia de acoso y derribo de las derechas españolas y catalana aunque eso implique una pérdida de beneficios inmediata para los sectores más vulnerables, como era especialmente el Real Decreto ómnibus.

Cuando el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, pedía la aprobación, preguntaba a los diputados: «¿A alguno de ustedes les han votado para bajar las pensiones, suprimir las ayudas al transporte público, o para no ayudar a los afectados por la Dana?». Todos los partidos del bloque de investidura dieron su apoyo a ese real decreto, con la excepción del partido de Carles Puigdemont, que fue definitiva.

Al concluir la votación, el mismo Bolaños dijo a los medios: «Cuando haya 12 millones de pensionistas que no tengan aumento en su pensión, que recuerden que es por el PP y la compañía de otros. Y cuando a la gente mañana le suba el transporte público, que recuerde que es por el PP, en compañía de otros».

Visiblemente enfadada, la vicepresidenta María Jesús Montero, que suele detenerse a responder a la prensa, esta vez solamente pidió a los periodistas que pregunten «a quienes han votado ‘no’».

Un ministro y miembro del PSOE aseguraba en conversación informal con la prensa que el decreto «estaba requetenegociado y acordado, y quien diga que no, miente». Recalcó que Junts no había expresado desacuerdos con su contenido y que ahora, «por algunas circunstancias», han decidido volver al «no a tot».

El portavoz del PP en Economía, Juan Bravo, dijo para explicar su rechazo que con el «ómnibus» se demostraba «el poco respeto que el Gobierno tiene por el ordenamiento jurídico». Como contrapartida, anunció que el PP iba a presentar tres proposiciones de ley por separado para los mismos sectores: tres diferentes para la Dana, pensionistas y transporte público.

Miram Nogueras, portavoz de Junts, justificó su no en la pérdida de confianza y soltó una andanada de descalificaciones al PSOE: «trileros», «piratas», «chantajistas» y «manipuladores».

PNV Y PP, A LA GRESCA

. Otra de las notas de la jornada fue el inédito nivel al que ha llegado la confrontación entre «populares» y jeltzales. La diputada Idoia Sagastizabal hizo mención en el atril a las declaraciones del portavoz Miguel Tellado contra la devolución del edificio de París. «Es un edificio que fue robado por la Gestapo y que entregó a Franco, adquirido por fondos del PNV. Soy más educada que usted, siga siento tan torpe y siga haciendo amigos, que así le irá fenomenal, como hasta ahora, que no consigue nada porque no quiere», señaló. Y se le oyó terminar con un «lotsagabe».

En el hemiciclo, quien replicó fue Juan Bravo: «Señores del PNV, expliquen sus derechos en vez de insultar. Pero utilizar el patrimonio del Estado para beneficiar a un partido político está mal. Aquí no venimos a hacer amigos, venimos a defender a los españoles, y si la amistad cuesta 16 millones de euros, eso no es amistad». La cifra se refiere al valor estimado del palacete de París.

El portavoz jeltzale, Aitor Esteban, quiso hablar en el patio del Congreso sobre la situación. A los calificativos de «chantaje», respondió que el PNV «lo que hace es política» y añadió que su partido puede «presentar una hoja de servicios bastante respetable» al respecto. Y sobre la deriva de Génova, dijo no entenderla.

«Supongo que hacen una mala lectura, pensar que Euskadi es Galicia, y no es así. Creen que nuestros votantes se pasarán al PP porque dicen que estamos vendidos a la izquierda y todo eso… y es no entender al votante vasco. Es políticamente muy torpe. Y Tellado es, además, muy maleducado, no tiene base fuerte ideológica, viene de la izquierda gallega y ahora está defendiendo posiciones neofascistas. Que cada uno aguante su vela. (...) En la investidura, Feijóo nos contestó en conjunto con Bildu y eso no se me va a olvidar nunca. El nuevo PP no entiende de generar confianzas, yo conocí otro», remachó.

Cuando pudo volver a disponer de micrófono, ya en la Diputación permanente vespertina tras el pleno, Tellado arremetió nuevamente y con sarcasmo: «Seré breve para que los compañeros del PNV vayan a cambiar las llaves del palacete de París. ¡No les pertenece!».

¿Y AHORA QUÉ?

Un alto cargo de Génova preguntado por GARA apuntaba: «Ha sorprendido a muchos este conflicto, pero es que ellos [los jeltzales] no aflojan. Son muy ‘especialitos’ y hay una cuestión de tonos distintos». La posibilidad de tender puentes para enlazar una futura investidura, que podría no ser tan lejana, no parece ser una preocupación en el PP de Feijóo.

Como tampoco le preocupa el ajuste que significará desde hoy el retroceso en las ayudas de transporte para millones de trabajadores y la merma en las pensiones. Desde Ferraz indicaron a GARA que se esperará unos días para pensar una solución. Se percibe el interés en que las derechas se retraten y los bolsillos de los ciudadanos sientan el rigor de la derogación. Las navidades son historia, el combate en el Congreso ha vuelto.