Trent Forrest consigue que un final ajustado acabe en triunfo
El base baskonista anotó la canasta de la victoria a falta de cinco décimas, luego de que los de Pablo Laso dejasen escapar un 86-82 a falta de 27 segundos. Moneke taponó el tiro final de Darío Brizuela.

Después de seis derrotas en esta Euroliga por uno o dos puntos, Saski Baskonia merecía que un partido ajustado cayese de su lado. Con 86-82 a falta de 27 segundos, los gasteiztarras encajaban un parcial de 0-4, anotando Kevin Punter el empate a 86 a falta de tres segundos. Pero con Forrest, este héroe de nuevo cuño que por fin está carburando, Baskonia se pudo desquitar de sus propias desgracias.
No es que avanzar en la Euroliga ahora esté mucho mejor, pero le hacía falta al conjunto gasteiztarra un triunfo así, y al fin conseguía que un final de infarto cayese de su lado. Hicieron méritos los de Pablo Laso para ello, primero remontando una desventaja de hasta 12 puntos y luego sosteniendo los coletazos de un Barça que también se negó a perder hasta el final.
La primera mitad estuvo llena de bandazos, en el que la anotación en la pintura del Baskonia sostenía a los de Pablo Laso, porque el primer triple, al séptimo intento, no llegó hasta que faltaban tres minutos para el descanso, mientras que el Barça firmaba unos porcentajes muy por encima del 50% desde más allá del arco, insostenibles en grado sumo. Sea como fuere, el triplazo de Rogkavopoulos valió para quitarle algo de incertidumbre y nube negra a la afición gasteiztarra, que además de las goteras a cuenta de la tormenta, pocas certezas sacaba. Bastante hizo con pasar del 32-42 al 44-46 del descanso.
DELIRIO, POR FIN
Costó, pero por fin los triples empezaron a entrar en el bando baskonista, con Baldwin y Moneke protagonizando los tiros lejanos acertados. Y por fin los de Pablo Laso conseguían tomar la iniciativa en el marcador, al tiempo que el Barça se aplicaba en explotar el talento anotador en la pintura de Willy Hernangómez para no perder comba.
El último cuarto arrancaba con 65-64, siendo por lo demás el cuarto más bonito. Trent Forrest tomó las riendas de un Baskonia que se negaba a perder su ventaja, y en el que hasta Markus Howard recuperaba el acierto. En cambio, el Barça se resistía a perder de la mano de un Juan Núñez que espabiló al final y un Metu que causaba el terror en la zona.
Y llegaba el triple de Moneke, delante de la mano de Metu, para anotar el 86-82, con 48 segundos por jugarse, que ha puesto en pie a los más de 10.000 espactadores reunidos en el Buesa Arena, ávidos por ver un final igualado en la que cayese cara. Faltaría todo el sufrimiento posterior; las pérdidas de balón, las canastas de Núñez y Punter para empatar, y el tiro ganador de Trent Forrest, más el tapón de Moneke a Brizuela. ¡Ya era hora!

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