Imanol INTZIARTE
DONOSTIA
REAL

Tres puntos para mantenerse a rebufo de los puestos europeos

Los donostiarras rompen su racha de tres derrotas en Liga gracias al tempranero tanto de Becker y al anotado por Brais cuando se entraba en la recta final. Entre medias, el Espanyol había empatado desde el punto de penalti (2-1).

Brais la pica sobre la salida de Joan García para anotar el 2-1 definitivo.
Brais la pica sobre la salida de Joan García para anotar el 2-1 definitivo. (Jon URBE | FOKU)

Aquí se viene a sufrir, un par de horas en Anoeta convalidan como un chequeo en el cardiólogo. Y eso que la tarde se prometía relajada tras adelantarse nada más sacar de centro, pero no. Al final, con el agua ya casi a la altura de la nariz, un toque sutil de Brais permitió a la Real sumar tres puntos que rompen una racha de tres derrotas seguidas y que le permiten seguir de cerca las posiciones europeas.

Con tanto ajetreo reciente y lo que se viene por delante, Imanol refrescó su once con seis cambios. En la zaga, las ausencias de Aihen y Zubeldia por molestias fueron suplidas por Aramburu y Javi López en los laterales, pasando Aritz al centro junto a Aguerd. En el mediocampo, Sucic entró por Brais, mientras que Zubimendi y Marín repetían. Y la revolución llegó arriba, con Becker, Sergio Gómez y Oskarsson por Kubo, Barrene y Oyarzabal.

Menos de un minuto tardó la Real en marcar, con un centro de Sucic que empaló Becker de primeras desde el punto de penalti.

Casi hizo el segundo Sucic en el 17, tras una gran jugada individual en la que se coló por el centro de la zaga perica hasta plantarse delante de Joan García, pero el meta sacó un pie milagroso, demostrando que el intento del Arsenal de ficharle al comienzo de la campaña no fue flor de un día.

EMPUJÓN A SERGIO

Alberola Rojas podía haber marcado los once metros en un empujón de El Hilali sobre Sergio Gómez, cuando este esperaba la caída de un balón llovido del cielo.

Polémicas aparte, la primera mitad no dio más de sí. La Real se encontró cómoda con su gol tempranero ante un Espanyol al que le costaba crear peligro. Pero lo corto del marcador obligaba a no confiarse.

Al técnico visitante, José Manuel González, no le gustaba como pintaba el asunto, e hizo dos cambios en el descanso, dando entrada a Veliz y Jofre por Edu Expósito y Roca.

El partido transitaba sin pena ni gloria, hasta que Javi López y Aguerd se molestaron en un pelotazo largo que ganó Puado, quien tras disparar se llevó un plantillazo del marroquí. En este fútbol actual, once metros. El propio atacante engañó a Remiro para poner el empate (1-1, 53’). Tocaba sacudirse las telarañas.

ARTILLERÍA

Imanol recurrió a su primera línea de artillería, dando entrada a Barrene y Oyarzabal por Sergio Gómez y Oskarsson en el 61. Además, Olasagasti suplió a Marín. Barrenetxea casi la lía a la salida de un córner, al incumplir la máxima de que «siempre hay que acabar la jugada». La contra del Espanyol tras su pérdida terminó en un centro que se paseó por el área de Remiro sin encontrar rematador. Lo que parecía una tarde plácida se estaba poniendo de color castaño oscuro y el técnico local recurrió a Kubo.

Los minutos caían ante el nerviosismo de una grada que atisbaba otro disgusto. Pero en estas apareció Aguerd disfrazado de extremo para solucionar su error en el penalti.

El marroquí llegó hasta la línea de fondo y su centro, raso y sin peligro, no lo despejó la zaga perica. El balón se quedó muerto y ahí ha aparecido Brais, para picarla suavemente por encima del portero (2-1, 83’). Esta vez la Real insistió buscando el tercero, lo cual es la mejor forma de defender.