GARA
JARTUM

Cierran los comedores para hambrientos en Sudán tras el bloqueo de Usaid

Por primera vez en casi dos años de guerra, los comedores populares de Sudán se ven obligados a rechazar a personas hambrientas después de que EEUU cortara la ayuda humanitaria de la que muchos dependen como su principal fuente de apoyo con el cierre de la actividad de la Usaid. Casi 25 millones de personas viven en una grave inseguridad alimentaria y 8 millones están al borde de la hambruna, que afecta ya a cinco regiones.

«La gente va a morir a causa de esta decisión», dijo un voluntario que recauda fondos para alimentar a decenas de miles de personas en Jartum.

«Tenemos 40 cocinas en todo el país que alimentan a entre 30.000 y 35.000 personas cada día», explicó a AFP otro voluntario sudanés, que señaló que todas han cerrado después de que Donald Trump congelara la ayuda exterior.

La guerra que azota el país desde abril de 2023 ha matado a decenas de miles de personas y ha desplazado a más de 12 millones.

«El impacto de la decisión de cortar la financiación tan abruptamente tiene consecuencias mortales», declaró a la AFP Javid Abdelmoneim, responsable de MSF en Omdurman. «Es otra catástrofe para el pueblo de Sudán, que ya sufre las consecuencias de la violencia, el hambre, un sistema de salud colapsado y una deplorable respuesta humanitaria internacional», añadió.

Trump ha congelado la ayuda exterior excepto alguna ayuda vital. Entre las excepciones estaba prevenir la hambruna en Sudán, pero las organizaciones humanitarias han tenido que suspender sus operaciones esenciales de alimentación, refugio y salud. EEUU fue el mayor donante en 2024, contribuyendo con el 45% del plan de respuesta de la ONU.