Raimundo FITERO
DE REOJO

Conspiración del silencio

Existen muchas teorías sobre el ruido que produce el silencio cuando se utiliza como frente de ocultación. Un silencio puede causar una pelea de patio de colegio o propiciar un altercado nuclear. Los que callan no siempre otorgan, sino que muchas veces sentencian. No hay un mayor grado de complicidad y pertenencia a grupo, banda o secta que los pactos de silencio. Es una suerte de ley, un compromiso, un código de honor, algo que una vez instaurado en un colectivo es fundamental para su funcionamiento y defensa ante los otros, sean instituciones, partidos, ciudadanía en general, jueces o carpinteros metálicos para cambiar ventanas.

Se podría considerar en otro rango cuando se usa de manera casi espontánea y defensiva, como una conspiración del silencio. Yo miro a València, a la banda de Feijóo y sus portavoces más ridículos y comprendo que exista ese pacto de silenciar todo lo que se sabe, aunque sea en contra de ellos mismos. Sigue siendo un misterio dónde y con quién estaba Mazón esas horas donde desapareció y provocó con su irresponsabilidad una tragedia mayor, por eso el silencio. Qué poco constaría ser claros y trasparentes, pero podría ser una hecatombe partidista. Una juez está empezando a hacer las preguntas pertinentes y enfrente tiene algo peor que el silencio, la sinvergonzonería de contestaciones evasivas.

Lo sucedido en Riad entre Rusia y EEUU se ampara en el silencio del desierto y los muros de los palacios donde habitan las fuerzas del desamparo. Es un paso más hacia el fin del ordenamiento internacional. Nadie murmura.