Ramón SOLA
ATHLETIC

Atracón de goles en San Mamés y récord de partidos sin derrota

El colista fue un juguete, sobre todo en una primera parte que acabó 4-0 pero bien pudieron ser ocho. De Marcos aclamado, Sancet estelar, Nico juguetón, Jauregizar machacón, Maroan imponente... no hay con quién quedarse ni qué golazo elegir.

Los jugadores del Athletic hacen piña tras marcar uno de los siete goles al Valladolid.
Los jugadores del Athletic hacen piña tras marcar uno de los siete goles al Valladolid. (Aritz LOIOLA | FOKU)

En partido de horario indigesto, parte de la hinchada del Athletic tiró del socorrido bocadillo, otra optó por el almuerzo previo y hubo quien prefirió dejarlo para después. El equipo, por contra, no tenía duda, nunca medita: fue a engullir al Valladolid desde el primer segundo en un alarde de voracidad.

El guion era previsible entre un equipo con tanto ritmo y otro tan alicaído, pero las expectativas se superaron en el césped. El debutante en el banquillo Álvaro Rubio quiso blindarse con cinco defensas y un centro del campo también conservador. La apuesta fue un fiasco total. Los de Valverde entraron por donde quisieron; derecha, izquierda o centro; en largo o en corto; al espacio o al pie...

Jauregizar abrió el marcador en un despropósito defensivo, con la defensa muy hundida y nadie atento al borde del área, donde el goleador esperó el pase de Nico varios segundos sin que nadie le encimara. El propio Jauregizar tuvo el segundo en el 17 en un disparo más limpio que el del gol, que sacó Heinz en la misma escuadra, e incluso el tercero en un cabezazo a bocajarro en el 20. La capacidad de llegada del bermeoarra empieza a ser descomunal. Para entonces el Athletic acumulaba ocho disparos, cinco de ellos a puerta. Un atracón.

Con el partido más decantado que una primera ronda copera, la atención se fue dispersado. En la grada, hacia el conflicto de la animación que no se acaba de resolver. En el verde, hacia las prestaciones de De Marcos, aclamado tras anunciar su adiós y a punto de marcar en el minuto 2, y hacia de Maroan, de nuevo titular. Y en los asientos de prensa, hacia otros ingredientes informativos: récords. Los 16 partidos sin derrota seguidos en Liga superan los 15 conseguidos por el equipo de Javier Clemente en la campaña 1983/84. Y no tiene pinta de parar...

GOLAZO TRAS GOLAZO

La primera llegada del colista fue en el 33 con un gol anulado a Marcos André por fuera de juego. Solo sirvió para que el Athletic se pidiera más. Reacción inmediata con un gol messiniano de Nico Williams tras un slalom de izquierda a derecha en el área. Tercer plato antes del descanso con la firma de Maroan, incontenible en su primer gol, deshaciéndose del central como si fuera un guiñapo. Y postre con una volea tremenda de Oihan Sancet, un cañonazo para concluir 45 minutos de fusilamiento.

A la galería de tantos artísticos se sumó de nuevo Nico con quiebro y disparo a la escuadra en el 65. Antes la grada había despedido con euforia a Maroan y Jauregizar, futuro espléndido. Guruzeta se unió a la fiesta a pase de Iñaki Williams, que ya jugaba con diez y había sufrido catorce tiros a puerta para el minuto 75. Peio Canales rozó el tanto. Iñaki hizo el séptimo pero podía haber sido cualquier otro. Cada llegada olía a gol. Un equipo miraba al reloj y otro a la portería. El Valladolid apunta a Segunda, y el Athletic ¿hasta dónde?