Prospectos digitales
Una recomendación sin fecha puede provocar un cataclismo. Que desde el ministerio de Sanidad se diga que sería conveniente acabar con esas sábanas que encontramos plegadas en todas las cajas de los medicamentos y que con un código QR cada paciente pudiera encontrar el mismo en su inteligencia móvil ha servido para crear un movimiento surrealista defendiendo de manera rotunda el uso de los prospectos de papel, como hasta ahora. No quiero hacer preguntas capciosas, pero si atiendo a mi experiencia, a mi entorno, incluyendo a mi terapeuta, la gran duda reside en si es bueno o malo leerlos. Y si los lees, si se entienden. Y qué parte se entiende, y cómo nos saltamos esa terrorífica retahíla de posibles efectos secundarios.
Si me esquino al mirar al mundo, me parece que hay una sobrecarga de hormonas porque los dirigentes, o los que mandan o al menos los que salen por televisión, están comportándose como un grupo de jóvenes con acné político agitados porque han visto de pasada que están floreciendo los almendros y eso significa inquietud entre las piernas y en las carteras. La escena de Macron y Trump es de serie de instituto, lo que pasa que convertida en un versión dopada para mejor asimilación en estamentos con carestía de enjundia para autentificar algún dato.
Lo del zombi Mazón es una auténtica borrachera de cigarrillos de matalahúva mezclados con bebidas energizantes. ¿Existe algún prospecto en papel o digital que se pueda leer para entender esta medicación pepera tan astringente de la verdad? ¿Es un espantapájaros, un fusible o una rémora? ¡Qué más da!

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»

«La única certeza es que el realismo de Trump nos lleva a la destrucción»

Cuatro grandes sombras oscurecen aún más la inoculación de vacunas caducadas

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra
