Raimundo FITERO
DE REOJO

La náusea precoz

Quedar fuera de órbita es una posibilidad que deja a los astronautas en un estado de indecisión hasta que superan todas las pruebas que refuerzan todos sus mecanismos de defensa ante los miedos propios, los profesionales y los sociales. Leo una pregunta hecha por una especialista que me lleva más allá de mis capacidades deductivas: ¿El recuerdo del miedo, sigue siendo miedo? No quiero saber todavía la respuesta porque yo crecí con una ansiedad que se verbaliza como el miedo al miedo.

Con sin recuerdo, esta sociedad del espectáculo nos va inoculando nuevos miedos, exacerbando los primigenios y cambiando el eje del sujeto de los nuevos. Los vendedores de alarmas nos asustan con anuncios criminales sobre la ocupación de viviendas en una campaña perfectamente orquestada para advertirnos de la inseguridad ciudadana y vincularla de manera xenófoba con los inmigrantes.

Nos despertamos hace unos días con la noticia de se había producido una amenaza de bomba y destrucción en varios colegios valencianos. A las pocas horas fue detenido el tipo al que consideraron como alguien falto de salud mental. Pero al poco se nos dice que se está estudiando si es miembro del “Grupo Pedófilo 764”. Existe. Fue fundado en EEUU por Bradley Cadenhead, que está encarcelado, y se dedican a distribuir vídeos de abusos sexuales a menores en la «dark web». En ocasiones además se visualizan torturas y vejaciones. Es considerado como un grupo terrorista. Produce una náusea precoz conocer la existencia de estos individuos organizados. Mucho miedo.