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MOSCÚ

Rusia critica el plan europeo para Ucrania, que ya presenta fisuras

El Kremlin replicó a Europa que armar a Ucrania «no es un plan de paz». Seguir financiando al Ejército ucraniano es el único consenso de la cumbre europea de Londres. Gran Bretaña y Estado francés, promotores de la iniciativa, discrepan sobre un alto el fuego limitado y el intento de implicar a los EEUU de Trump. Los países bálticos critican no haber sido invitados al debate.

Carnaval en Dusseldorf.
Carnaval en Dusseldorf. (Ina FASSBENDER | AFP)

El Kremlin replicó a la nueva iniciativa europea sobre Ucrania que armar a Kiev no es un plan de paz. «Allí (en Londres) se escucharon declaraciones sobre la necesidad de garantizar un mayor nivel de financiación para Ucrania. Eso claramente no es para un plan de paz, sino, seguramente, para la continuación de las acciones militares», señaló Dmitri Peskov, portavoz de la presidencia rusa.

Tras vanagloriarse de que el «Occidente colectivo ha comenzado a perder parcialmente su condición de colectivo» y se observa su «fragmentación, matices en las posiciones de varios países y grupos de países», criticó que «queda un grupo de países que, más bien, constituyen un 'partido de guerra', que declara su disposición a seguir apoyando a Ucrania en la guerra y garantizar la continuación de las operaciones militares».

DISENSO FRANCO-BRITÁNICO

Un día después de la cumbre europea de Londres, Gran Bretaña mostró sus reservas ante la propuesta francesa de lograr una tregua de un mes limitada para detener los combates por tierra y aire y los ataques a las infraestructuras ucranianas. El secretario de Estado británico para las Fuerzas Armadas, Luke Pollard, advirtió que una pausa temporal en los combates podría ayudar a Rusia a reagruparse y volver a atacar.

París insiste en que esa propuesta de tregua limitada en el tiempo y el espacio pondría a prueba el compromiso en un proceso de paz del presidente ruso, Vladimir Putin.

Londres se hace eco de la preocupación de Kiev de que Moscú utilice esa tregua para reagruparse, e insiste en contar con EEUU. El Estado francés parece dispuesto a apurar su vieja idea de autonomía estratégica respecto a EEUU y habla de enviar tropas a Ucrania, pero después de una tregua. Gran Bretaña alude a un grupo de países voluntarios para enviar tropas pero no concreta cuándo ni cómo. El consenso de Londres pasa por seguir armando a Kiev, arbitrar una garantía de seguridad europea e informar a Trump de su plan.

Es lo que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, presentó ayer como «posición común» europea. Pero esa posición común no es sencilla. El ministro de Exteriores de Lituania, Kestutis Budrys, tildó de «error» que los países bálticos fueran excluidos de la reunión en Londres a la que fueron invitados los nórdicos.

Tampoco parece que Trump esté esperando ese plan europeo. Su asesor de Seguridad Nacional, Michael Waltz, advirtió de que si Zelenski no es el líder que puede acabar con la guerra, EEUU tiene «un problema real en sus manos», y Trump avisó que «no lo tolerará por mucho más tiempo».



La Stasi, Trump y el Nord Stream 2

Matthias Warnig, amigo de Putin, trata de retomar el gasoducto Nord Stream 2 entre Rusia y Alemania, nunca utilizado, con apoyo de inversores estadounidenses, informa el 'Financial Times'.

Warnig, antiguo agente secreto de la Stasi en la Alemania oriental (DDR) dirigió hasta 2023 la empresa matriz Nord Stream 2 AG -con sede en Suiza- para la compañía estatal rusa Gazprom, propietaria de la infraestructura, que construyó con préstamos de cinco energéticas europeas (Shell, Uniper, OMV, Engie y Wintershall).

El plan pasaría por implicar a inversores estadounidenses que facilitarían el acceso a la Administración Trump. Esta lo ve como un impulso para reconstruir las relaciones con Moscú. Países europeos siguen el asunto con cierta preocupación.

Un consorcio de inversores encabezado por EEUU habría delineado ya un acuerdo con Gazprom que se aplicaría una vez se levantaran las sanciones a rusia. Un pacto de estas características daría a Estados Unidos una influencia sin precedentes sobre el suministro de energía a Europa.

Para ello, Alemania debería autorizar a distribuir por Europa el gas llegado a su territorio por ese gasoducto marino, que recorre más de 1.200 km a través del Báltico y sufrió un sabotaje, según los últimos indicios, por parte de Ucrania.GARA