El plan de Bruselas para la automoción: incentivos fiscales y mayor proteccionismo
La Comisión Europea presentó ayer un plan para la industria automovilística que incluye, además de incentivos fiscales para elegir vehículos de emisiones cero frente a los convencionales, inversiones millonarias para impulsar la fabricación y la I+D en suelo europeo y evitar la dependencia respecto a otros países como China o Estados Unidos.

El comisario europeo de Transporte Sostenible y Turismo, Apostolos Tzitzikostas, presentó ayer el plan de acción con el que la Comisión Europea pretende salvar a la industria automovilística. Se trata un sector clave para el continente, que da empleo a 14 millones personas en forma directa o indirecta y representa el 7% en el PIB de toda la UE, pero que en la última década ha sido puesto en jaque por la competencia internacional, especialmente china. La guerra comercial desatada por EEUU augura aún más dificultades.
El plan para reflotar la industria automovilística pasa por mantener una sólida base de producción europea y evitar dependencias estratégicas. Así, movilizarán 1.800 millones de euros del Fondo Europeo de Innovación con el fin de crear una cadena de suministro «segura y competitiva» de materias primas para la fabricación de baterías en el territorio de la UE.
Tras una caída interanual de las ventas de coches eléctricos del 5,9% en la UE en 2024, el Ejecutivo europeo invita así a los Estados a que ofrezcan medidas fiscales que creen un incentivo para elegir vehículos de emisiones cero frente a los convencionales y a utilizar parte de los ingresos procedentes de los instrumentos de uso de la red viaria para infraestructuras públicas de apoyo a la recarga y el repostaje.
Por otro lado, Bruselas estudiará con las capitales cómo endurecer las condiciones para la inversión extranjera en la industria automotriz europea, con obligaciones para crear empresas conjuntas, y también planteará requisitos de contratación de personal y compromisos de transferencia de tecnología e I+D a Europa. Además, Bruselas propone introducir incentivos y normas para que los vehículos vendidos en la UE contengan un alto porcentaje de componentes fabricados en Europa.
Otro de los puntos más destacado del plan es la propuesta de flexibilizar los objetivos de reducción de emisiones de CO₂, adelantada el pasado lunes por la presidenta comunitaria Ursula von der Leyen.

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