Denuncian la ejecución de 69 miembros de la minoría siria alauí en Latakia

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) denunció ayer la ejecución de 69 miembros de la minoría alauí, a la que pertenece la familia del expresidente Bashar al-Assad, en las localidades de Al-Shir y Al-Mujtariya, en operaciones llevadas a cabo cerca de Latakia, en el oeste de Siria. La organización, con sede en Londres e informantes sobre el terreno, indicó que vídeos y testimonios recopilados durante el último día muestran indicios de «ejecuciones arbitrarias» en la zona, donde se han registrado recientemente enfrentamientos entre las fuerzas leales a las nuevas autoridades sirias y las milicias armadas fieles a Al-Assad.
El OSDH indicó que la cifra podría ser superior y que todo apunta a que dichas ejecuciones habrían sido llevadas a cabo por las nuevas fuerzas de seguridad de Siria a medida que llevan a cabo una operación en la provincia costera, que se ha saldado hasta ahora con casi 80 muertos. Entre los fallecidos habría 37 miembros de las fuerzas de seguridad, 34 milicianos leales a Al-Assad y al menos siete civiles, según el Observatorio, que publicó vídeos en los que aparecen decenas de cuerpos vestidos de civil, amontonados en el patio de una casa. En otra grabación se ve a hombres con atuendo militar ondenando a tres personas que se arrodillen, antes de matarlas a quemarropa.
Estos enfrentamientos, que estallaron tras los ataques de grupos afines a Al-Assad contra las fuerzas de seguridad, han despertado temores a un nuevo conflicto cuando las autoridades de Damasco están tratando de transmitir al exterior una imagen de unidad.
La agencia de noticias oficial siria SANA dijo que el toque de queda en Latakia ha sido extendido hasta las 09.00 de hoy y el de Tartus hasta las 10.00 para continuar con las operaciones contra los combatientes leales al expresidente.
El jefe de la Inteligencia siria, Anas Jattab, dijo que, según las primeras investigaciones, «exlíderes militares y de seguridad afiliados al extinto régimen están detrás de la planificación» de estos ataques contra las nuevas fuerzas en el poder en Damasco, y aseguró que están dirigidos por «algunas figuras fugitivas fuera del país». El enviado especial de la ONU para Siria, Geir Pedersen, declaró que estaba «profundamente alarmado por los informes de intensos enfrentamientos y asesinatos», y exigió «moderación» a las partes y «pleno respeto a la protección de los civiles de conformidad con el derecho internacional».

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