Una carencia de regularidad que desespera al mismísimo Pablo Laso
No hay partido de Saski Baskonia que no esté repleto de sobresaltos, como se pudo ver en el triunfo gasteiztarra por 84-80 frente a un Gran Canaria que llegó a ganar por 24-41. Pero cuando parecía que los baskonistas iban a remontar el 92-86 del duelo de ida, varios errores groseros impidieron remontar el average particular. «Queda feo decirlo, pero está en nuestro ADN», se resignó a decir Laso.

La victoria de Saski Baskonia frente a Gran Canaria del domingo tuvo mucho de la manida «montaña rusa», lema que el club gasteiztarra escogió de cara a la presente campaña, ignorante de que su plantilla le iba a tomar la palabra de forma casi literal. El domingo los de Pablo Laso empezaron ganando 7-0 para luego verse por detrás con 24-41 y pitos en la grada. Por fortuna, los gasteiztarras remontaron y consiguieron ponerse por delante 80-73 y 82-75, en plena pugna por el basket average particular con la escuadra grancanaria, que en la primera vuelta se impuso por 92-86.
Y sin embargo, una sucesión de jugadas incomprensibles impidieron ese segundo objetivo, empezando por la pérdida de Trent Forrest en un saque de fondo, una «asistencia» a Brussino. Lo de las pérdidas en saques de fondo es uno de los males de este Saski Baskonia, que no hay partido en el que no acumule alguna pérdida grosera, a veces incluso después de tiempo muerto.
Aquello fue el preludio de una jugada en la que Moneke perdió su marca y permitió un triple que Shurna lanzó liberado y anotó: 83-80. Gran Canaria renunció a intentar ganar y se conformó con mantener el average. Para rematar el final rocambolesco, Luwawu-Cabarrot falló deliberadamente su último tiro libre con 84-80, tratando quizá de agarrar el rebote ofensivo y pelear por el average, pero ni Donta Hall ni Sedekerskis pudieron siquiera acercarse al rebote, dejando en la retina un final de jugadas sin lógica y tras el cual Saski Baskonia perdió una gran oportunidad de meterse al fin en el Top 8 de la Liga ACB.
«YO NO SACO DE FONDO»
Por ahí llegaron las desesperaciones de Pablo Laso. «No hemos tenido la sensación de tener el juego fluido, pero darle la vuelta a 17 puntos habla de que hemos hecho muchas cosas bien. Eso es lo bueno, pero lo malo es que cuando tienes ganado el average pierdes un balón y permites un triple solo... Queda feo decirlo, pero este parece nuestro ADN; somos así como equipo», se sinceró.
«Lo triste es que nos sale más veces cruz que cara. Esta vez ha salido cara porque hemos conseguido la victoria, pero podría haber sido doble cara porque pienso que el average era importante», añadió, en una rueda de prensa que tuvo mucho de confesionario.
«¿Y eso al entrenador le cabrea? ¿Tiene alguna manera para que no suceda?», se le preguntó. «Me cabrea», contestó Laso con su habitual media sonrisa. «Pero yo no saco de fondo», remató, para matizar que «la culpa es mía por ponerlo a él -a Forrest- a sacar» y terminar dándole cierto tono de sainete al tema con un «¡Alfredo [Salazar], vamos a buscar a alguien que sepa sacar de fondo!»
Más en serio, cuando otro periodista le puso otros ejemplos de jugadores como Luwawu-Cabarrot o Donta Hall fallando pases parecidos y preguntando el porqué de errores tan groseros, dijo lo único que honestamente podía responder. «Me encantaría responderte, pero no tengo una respuesta».
«LOS SIETE MAGNÍFICOS»
Asimismo, otro de los aspectos más llamativos del duelo del domingo fue el recorte de rotación que Pablo Laso llevó a cabo tras el descanso. Forrest, Howard, Luwawu-Cabarrot, Sedekerskis, Moneke y Donta Hall, con Diop en menor medida, fueron «Los Siete Magníficos» empleados por Pablo Laso, al punto que en los escasos instantes en los que Forrest descansó, el técnico gasteiztarra optó por emplear a Howard y hasta a Luwawu-Cabarrot haciendo las veces de base.
Así, excepto Luka Samanic, que no saltó a la cancha en la segunda mitad pero jugó unos pocos segundos más que Diop, ni Jaramaz ni Rogkavopoulos alcanzaron los diez minutos sobre el parqué, mientras que Sedekerskis y Moneke superaban los 30 minutos de juego, por 27 de Trent Forrest y Luwawu-Cabarrot.
«El entrenador intenta estar preparado para todo y tiene el plan A, el B, el C... Porque puede pasar que un jugador que esperas que vaya a jugar mucho haga dos faltas nada más empezar, por ejemplo. Además, Gran Canaria ha pagado el esfuerzo de la primera mitad tras el descanso y le ha costado seguir nuestro ritmo, que es algo que nosotros buscamos darle al partido, ese ritmo. Por otro lado, a ver cómo lo digo sin que parezca que me meto con un jugador: un partido tan difícil e importante no era para dar ‘oportunidades extra’», zanjó el de San Viator, que recordaba aquella frase de Dusko Ivanovic en la que decía que «cuando vas a la guerra, vas con la gente en la que confías».
Así las cosas, destacaron los minutos de Markus Howard al base, «buscando cambiar el ritmo del partido», algo que Saski Baskonia consiguió «realizando las mejores jugadas con Markus de ‘falso base’». Sin embargo, la irregularidad gasteiztarra terminó por afear una remontada que, con todo, lo mantiene con todas las opciones abiertas en la Liga ACB, aunque no deja de desesperar al baskonismo, empezando por el propio Pablo Laso.

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