Dos penaltis y una roja para decir adiós en el Teatro de las Pesadillas
Los donostiarras se adelantaron con una pena máxima transformada por Oyarzabal, el Manchester United remontó con dos penaltis -el segundo inexistente- y la eliminatoria se fue con la roja a Aramburu a falta de algo menos de media hora (4-1).

Se acabó el viaje europeo de la Real. Una despedida triste, porque da la sensación de que a los donostiarras no les dejaron competir con las mismas armas que a un gigante como el Manchester United. Sobre todo con el segundo penalti en contra, que ponía a los ingleses por delante y obligaba a los donostiarras a adelantar líneas, lo que fue el origen de la roja a Aramburu.
Antes de todo esto, en la primera mitad, la Real compitió de tú a tú ante un rival que no atraviesa su mejor momento pero que sigue invicto en este torneo. Una vez más, los cuartos de final continentales han sido un objetivo inalcanzable desde la 1988-89.
La apuesta por la velocidad de Becker, en el lugar de Barrenetxea, fue la principal novedad de Imanol. Tras el 1-1 de la ida, la Real salió sin arrugarse, robando arriba y metiendo el miedo en el cuerpo al Manchester. Y encontró su premio pronto, cuando Oyarzabal provocó con gran inteligencia un penalti de De Ligt. El de Eibar se lo guisó y se lo comió, batiendo nuevamente a Onana desde los once metros, al igual que hace una semana (0-1, 10’).
La alegría duró poco. Casemiro encontró a Bruno Fernandes a la espalda de la defensa y este -de largo el mejor de toda la eliminatoria- asistió a Hojlund, quien obstaculizado por Zubeldia no pudo afinar ante Remiro. Pero el árbitro vio falta del central de Azkoitia y Bruno Fernandes igualó de penalti (1-1, 16’).
El United siguió apretando, y una gran jugada de Zirkzee rematada de espuela por Hojlund al palo llevó el susto a los cerca de 2.000 txuri-urdines presentes en Old Trafford, aunque se pitó fuera de juego.
La Real capeó el temporal y también pisó el área de Onana. De hecho, la primera mitad terminó con un disparo de Becker. La eliminatoria seguía totalmente abierta.
ELUSTONDO INMÓVIL
El Manchester salió en tromba y Remiro sacó otra manopla mágica a tiro de Zirkzee justo antes de que Dorgu cayera ante un Elustondo inmóvil como una estatua. El francés Benoît Bastien volvió a marcar el punto de penalti y Fernandes engañó otra vez a Remiro (2-1, 50’). Una jugada que cambió radicalmente el guion.
Imanol Alguacil retiró a Zubeldia, Marin y Becker -los dos primeros con amarilla-, para dar entrada a Aramburu, Turrientes y Barrenetxea. Pero cuando la Real trataba de equilibrar el choque, Dorgu tomó ventaja ante Aramburu en una contra y el canterano le derribó en su carrera. Tercera roja en pocas semanas por el mismo motivo y la eliminatoria prácticamente perdida.
Con uno menos y obligada a atacar, la Real se lanzó a tumba abierta. Como dicen los taurinos, puerta grande o enfermería. Fue lo segundo. El United no acertaba y el árbitro galo volvió a pitar otro penalti más que dudoso, que anuló tras decirle que no lo era hasta el propio atacante Dorgu. Ya en el 87 Fernandes selló su hat-trick y en el alargue Dalot hizo el 4-1 definitivo.

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