GARA
SANÁ

Tensión entre Washington y Teherán tras los ataques de EEUU en Yemen

Los bombardeos estadounidenses en Yemen dejaron durante el fin de semana 53 muertos, 98 heridos y una escalada de la tensión con Irán, objetivo último de la ofensiva desatada por Donald Trump contra los aliados hutíes de Teherán, que disfrutan de una posición estratégica para condicionar el transporte marítimo en el Mar Rojo.

Columna de humo provocada por los bombardeos estadounidenses sobre Saná, la noche del sábado al domingo.
Columna de humo provocada por los bombardeos estadounidenses sobre Saná, la noche del sábado al domingo. (Mohammed Huwais | AFP)

EEUU se estrenó este fin de semana en Oriente Medio bombardeando a «gran escala» posiciones hutíes en Yemen, donde mataron a 53 personas e hirieron a 131. Entre las víctimas mortales hubo cinco menores y dos mujeres, según el recuento dado a conocer por el portavoz del Ministerio de Salud hutí, Anees al Asabahi.

Según la misma fuente, los bombardeos tuvieron objetivos «residenciales» de la capital, Saná, y de otras ciudades como Saada. Portavoces militares hutíes respondieron que los ataques «no quedarán sin respuesta» y, ya por la tarde, aseguraron haber atacado el portaaviones USS Harry S. Truman con 18 misiles balísticos y de crucero y un dron. «Nuestras fuerzas armadas están listas para responder escalada por escalada (...), no disuadirán al Yemen de seguir respaldando a Palestina», aseguraron.

El presidente de EEUU, Donald Trump, también hizo referencia al activismo hutí contra Israel y los intereses occidentales a la hora de justificar la ofensiva. Anunció el «infierno» para los «terroristas hutíes» y describió la acción militar como necesaria para «poner fin» a las acciones de los hutíes contra la navegación internacional.

Situado en la esquina más meridional de la península arábiga, entre el Golfo de Adén y el Mar Rojo, los hutíes de Yemen están en una posición estratégica para condicionar el transporte marítimo que tiene como objetivo el canal de Suez, algo que no han dudado en hacer para castigar objetivos israelíes y occidentales.

La dimensión geopolítica de los bombardeos estadounidenses sobre Yemen no escapa a nadie, dado que los hutíes son unos de los grandes aliados de Teherán, para quien la ofensiva militar de Washington es también un aviso. El propio Trump optó por no disimularlo al amenazar a directamente a Irán. Señaló que el apoyo «a los terroristas hutíes debe cesar inmediatamente» y aseguró que Washington «les exigirá cuentas y no será amable al respecto».

RESPUESTA INMEDIATA

El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, respondió ayer mismo a Trump, recordando que el mandatario estadounidense no tiene autoridad ni competencia para dictar la política exterior de un país como Irán. «Detenga el apoyo al genocidio y al terrorismo israelí. Detenga la matanza del pueblo yemení», añadió.

En el terreno militar, la Guardia Revolucionaria iraní salió al paso de las amenazas de Washington. «Advierto a todos los enemigos de que cualquier amenaza que se lleve a cabo (contra Irán) provocará una reacción dura, decisiva y devastadora», declaró el general Hosein Salamí.

De fondo emerge la carta que hace diez días Trump dijo haber enviado al líder supremo de Irán, Ali Jamenei, en la que le instó a buscar un acuerdo sobre el programa nuclear, después de que el propio Trump saliese del anterior pacto en su primer mandato.

La misiva, que Irán aseguró no haber recibido, fue acompañada con más amenazas que manos tendidas. En una entrevista posterior, Trump insistió en que «no se les puede permitir que tengan un arma nuclear». «Les escribí una carta, diciéndoles que espero que negocien, porque si tenemos que intervenir militarmente será algo terrible para ellos», dijo a Fox.

Irán, sin embargo, aseguró que no habrá negociaciones mientras se mantengan unas sanciones que, de hecho, han sido endurecidas por Trump. Tras la carta, Jamenei aseguró que las negociaciones con Washington «no son inteligentes, sabias ni honorables».