AMAIA EREÑAGA
BILBO
Entrevista
JANIRE GOIKOETXEA
Activista gitana

«El racismo lo notamos en el silencio: se habla de nosotras, pero sin nosotras»

Janire Goikoetxea Ozala es una de las participantes en este proyecto, plasmado en el emocionante documental de Lara Izagirre. Es clara y certera en sus respuestas, y reconoce que «la gran lección [de esta experiencia] es que lo personal es político».

Janire Goikoetxea (tercera por la derecha), durante en el rodaje.
Janire Goikoetxea (tercera por la derecha), durante en el rodaje. (GARIZA PRODUCCIONES)

¿Qué han descubierto de ustedes mismas al participar en el taller de improvisación del que surgió el documental?

Lo que más hemos descubierto es la fuerza que tenemos cuando nos permitimos ser nosotras mismas, sin filtros ni miedos. A veces vamos por la vida con tantas capas encima, que ni siquiera nos damos cuenta de lo mucho que valemos. El taller nos ha hecho reír, llorar, reflexionar… y, sobre todo, nos ha ayudado a confiar más en nosotras, a ver que tenemos mucho que contar y que nuestra voz importa.

¿Y el documental, les ha sorprendido en algo? ¿Han sacado alguna lección?

Ver el documental ha sido como vernos desde fuera, y eso impacta. Nos hemos dado cuenta de lo potentes que somos como grupo, de la energía que transmitimos cuando estamos juntas. Nos ha sorprendido lo sinceras que fuimos delante de la cámara, sin miedo a mostrar nuestras emociones. La gran lección es que lo personal es político: nuestras vivencias, nuestras historias, son herramientas para transformar el mundo, para cambiar las cosas.

Uno de los mensajes más impactantes es que ustedes sí empatizan con la problemática de otras mujeres, pero que, por contra, las mujeres no gitanas no empatizamos con ustedes y su problemática. ¿En qué lo notan principalmente?

Lo notamos en el silencio. En que muchas veces nuestras luchas no se incluyen cuando se habla de feminismo. Se habla de nosotras, pero sin nosotras. También lo notamos en los prejuicios antigitanos que siguen ahí: que si no estudiamos, que si nos casamos jóvenes, que si somos conflictivas, ladronas… Todo eso pesa, y hace que se nos vea como “las otras”, no como compañeras. Nosotras sí entendemos el machismo que viven otras mujeres, pero sentimos que el racismo que sufrimos no se reconoce como una lucha prioritaria dentro del feminismo, cuando es una de las principales violencias que vivimos.

¿Cómo o qué tendríamos que hacer las mujeres no gitanas para dejar de ser racistas?

Lo primero, escucharnos. No dar por hecho, no hablar por nosotras, sino preguntarnos y estar dispuestas a aprender desde la humildad. También es importante revisar los privilegios y los prejuicios que tenéis interiorizados, porque a veces el racismo no es solo insultos o discriminación directa, sino actitudes, bromas, desconfianzas… Ser aliada significa posicionarse, defendernos cuando no estamos y crear espacios donde podamos estar sin sentirnos juzgadas.

¿Y como colectivo o grupo, están más unidas después de participar en esta experiencia? ¿Siguen haciendo actividades juntas?

Sí, muchísimo más. Este taller, así como los viajes y vivencias compartidas, nos han unido aún más. Además, nuestra cultura ya es comunitaria y, desde ahí, también nos reconocemos. Pero en el taller nos hemos conocido más allá de lo superficial, hemos compartido miedos y sueños, y eso une mucho. Seguimos en contacto porque muchas seguimos participando en los cursos que organiza AMUGE, y lo más bonito es que sabemos que estamos ahí las unas para las otras. Hemos creado algo que va más allá del taller: una comunidad de mujeres gitanas. Y no solo entre nosotras. También se ha creado una relación muy especial con el equipo de Lara Izagirre, que han sido mucho más que profesionales: nos han cuidado, nos han escuchado, y han formado parte del grupo como una familia más. Esa conexión también ha sido clave para que el proyecto saliera tan auténtico y con tanto cariño.