AMAIA EREÑAGA
BILBO

Telmo Irureta pone voz y emoción al audiolibro de Dolores Redondo

El Museo Guggenheim acogió ayer la presentación de la versión dramatizada del superventas de Dolores Redondo “Esperando al diluvio”. En el Bilbo de las inundaciones de 1983, Telmo Irureta pone voz a uno de los personajes que más emocionan a su autora.

Mar Abad y Dolores Redondo, de «azul Bilbao», en un Guggenheim lleno de fans.
Mar Abad y Dolores Redondo, de «azul Bilbao», en un Guggenheim lleno de fans. (Oskar MATXIN | FOKU)

El Bilbo de las inundaciones de 1983 ya no existe, aunque sigue palpitando en el sustrato de esta ciudad de aires turísticos. También vive en las páginas de “Esperando al diluvio”, el best seller de Dolores Redondo que ahora se ha convertido en una ficción sonora.

Con el auditorio del Guggenheim lleno de seguidores de Redondo, ayer se presentó la versión sonora del libro, disponible en exclusiva en Audible -empresa propiedad de Amazon y distribuidora mundial de contenido digital de entretenimiento en audio de calidad- y que solo está disponible en versión online. Las 575 páginas de la novela se han convertido en trece episodios de media hora con un aire, buscado expresamente, a radionovela.

“Esperando al diluvio” sale en castellano, aunque, según fuentes de la editora, también se está barajando la posibilidad de hacer una versión en euskara.

Esta es la novela más «bilbaina» de Dolores Redondo, quien ayer realizó una auténtica demostración de amor a Bilbo. Narra la historia de un asesino real y conocido como John Biblia (Victor Clavijo) que, entre los años 1968 y 1969, mató a tres mujeres en Glasgow y nunca fue detenido. En la novela, lleva al investigador de policía Noah Scott Sherrington (Jorge Machín) tras su pista hasta Bilbo, justo unos días antes de que un verdadero diluvio arrase la ciudad. En el casting, destaca un grupo de actores vascos como Aitor de Kintana, quien interpreta Mikel Lizarso, o Telmo Irureta, como Rafa. Al escucharlo en un capítulo, Redondo no ha podido evitar emocionarse, porque el personaje de Rafa lo creó en homenaje a una vecina de su infancia, a la que «se le trataba como un mueble», porque tenía parálisis cerebral. En una época que no había sensibilidad ninguna, ella tenía 4 años y su vecina 14, y ambas aprendieron a leer a la vez.