Asier AIESTARAN
FÚTBOL - PRIMERA DIVISIÓN

Aimar Oroz y Ante Budimir lideran una victoria balsámica para Osasuna

El ariete croata y Pablo Ibáñez marcaron para los rojillos, que acabaron pidiendo la hora tras el postrero gol de Asprilla. La victoria sirve para cerrar una racha negativa de ocho partidos sin ganar y dejar el descenso a nueve puntos.

Budimir cabecea un balón por alto ante la oposición de Blind.
Budimir cabecea un balón por alto ante la oposición de Blind. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

Osasuna, liderado por unos estelares Aimar Oroz y Ante Budimir, firmó una victoria balsámica en El Sadar, poniendo fin a una racha negativa de ocho partidos sin ganar y encarrilando una permanencia que jornada tras jornada comenzaba a crear ciertas dudas.

No hubo sorpresas en el once de Osasuna, y Vicente Moreno repitió el mismo equipo que empató contra el Leganés, con tres centrales en la zaga: Catena, Herrando y Boyomo. Por parte del Girona, Miguel Gutiérrez causó baja a última hora, por lo que Míchel metió a David López y mandó a Blind al lateral.

Tal y como se esperaba, el Girona acaparó la posesión del balón desde el primer momento -el porcentaje se acercó al 70-30-, pero Osasuna supo salir con peligro al contragolpe, buscando los espacios que dejaban los catalanes. Tras un par de internadas de Eraso por banda derecha, Budimir empezó a crear peligro en el área contraria. Primero pedía penalti por un empujón en pleno salto, y a continuación Oriol Romeu desbarataba en el último instante un balón que se le quedaba franco al croata.

Pero la ocasión más clara llegó en el minuto 25, cuando entre Torró, Rubén García y Moncayola trenzaron una contra a la perfección que Budimir remataba fuera muy escorado en el segundo palo.

Esa clara ocasión hizo reaccionar al Girona, que en la siguiente jugada logró mandar el balón a la red, aunque el gol fue anulado por fuera de juego. Yangel Herrera peinaba de cabeza un balón en largo para que Danjuma fusilara en el área. La posición ilegal del delantero no admitía dudas.

Tras esa acción, fue otro Herrera, el portero rojillo, el que tuvo que intervenir en dos peligrosos disparos del Girona desde lejos. Primero despejando un lanzamiento de falta directa del propio Danjuma, y después un disparo de Arthur.

Y cuando el partido se acercaba al descanso, llegó el tanto que adelantaba a los navarros. Aimar Oroz, que se había quedado descolgado en banda derecha, tuvo tiempo para preparar el centro, y Ante Budimir firmó un gran remate de cabeza tras desmarcarse de los despistados defensores visitantes.

Tsygankov, con un zurdazo que se marchó fuera por poco, y Danjuma, con un tiro a bocajarro que sacó Boyomo bajo palos -por cierto, tras otro balón en largo-, acecharon un empate que, por fortuna, no llegó finalmente.

Así, pues, la segunda parte se presentaba como una reválida para los rojillos, que tantos problemas han tenido esta temporada para cerrar encuentros que se ponían de cara. Al final lo lograron, pero hubo que sufrir hasta el final.

FANTASMAS

Mientras el Girona seguía con su estéril posesión de balón, Osasuna se lo pensó más a la hora de buscar los contragolpes, con el propio Vicente Moreno empeñado muchas veces en frenar a los suyos cuando intentaban irse hacia el ataque.

Durante veinte minutos apenas pasó nada, pero los cambios introducidos por Míchel, con un Asprilla muy activo en banda derecha y el siempre peligroso Stuani en punta de ataque, sumado a la necesidad de los catalanes, hizo que los locales se metieran cada vez más atrás.

En el minuto 68 llegó el segundo gran susto de la tarde, cuando Stuani, quién si no, mandaba el balón a la red aprovechando el mal despeje de Sergio Herrera al lanzamiento de Arnau. Segundo gol anulado para el Girona por fuera de juego, esta vez por milímetros que sólo puede ver la tecnología del VAR.

El partido empezaba a coger mal color, comenzaban a presentarse viejos fantasmas en El Sadar, y Vicente Moreno se vio obligado a reaccionar. Lo hizo metiendo a Barja e Iker Muñoz para pasar a un 4-4-2, y antes de que se pudiera ver si la apuesta era acertada, llegó el segundo tanto local.

Tras un saque de banda en largo, Budimir cedía el balón a Pablo Ibáñez para que el navarro marcara el 2-0 con un gran zurdazo desde el borde del área. Euforia en el coliseo rojillo, que se preparaba para un final de partido tranquilo.

Pero no fue así. El árbitro prolongó el duelo casi diez minutos y en el 96 Asprilla hizo el 2-1 con otro gran zurdazo desde fuera del área. Menos mal que los árbitros no vieron punible una mano final de Unai García dentro del área.