Ni el infierno del Palataki frena el camino de Bilbao Basket al título
En un infierno griego de verdad, Surne Bilbao Basket, pese a caer por 84-82, fue capaz de llevarse la finalísima ante el PAOK de Salónica por 149-154. A pesar del inmenso griterio desde dos horas antes de arrancar la final, los hombres de negro dominaron la primera mitad y entre Pantzar y un triple heroico de Harald Frey se llevaron su primer gran título desde que están en la élite.

¡Bravo por Surne Bilbao Basket! ¡Bravo por saber sufrir en un ambiente terrible ante un rival sobreexcitado, que ponía la piel de gallina a quien narra y a los más de 8.500 espectadores reunidos, con una agresiva animosidad desde dos horas antes del arranque de la finalísima.
Los hombres de negro llegaron a ir con hasta 10 puntos de renta al descanso, pero tuvieron que remontar, a su vez, cuando el PAOK de Salónica conseguía remontar la eliminatoria ya en la recta final del encuentro del Palataki.
Pero entre Pantzar y Harald Frey lograban decantar la final para las huestes bilbainas, sobre todo con un triplazo del noruego a falta de menos de un minuto, y el temple de De Ridder y Dragic desde la línea de tiros libres.
Fue un día en el que Surne Bilbao Basket completaba sus 12 pruebas de Hércules, porque hay que recordar que llegaba de la fase previa ante el Neptunas Klaipeda, superando con un triple sobre la bocina al Tofas Bursa y remontando 19 puntos al Dijon en un solo cuarto. Había que llevarse las manzanas doradas del Jardín de las Hespérides para completar esas 12 pruebas, teniendo que superar a un PAOK que ha sido un dragón que jamás se ha rendido, pero que ha caído ante el cuadro vizcaino, que eleva a sus vitrinas su primer título, menor, pero un título, logrado en la élite. Y eso nadie se lo va a quitar. Ni siquiera la experiencia del Palataki, un infierno griego de los de verdad.
SOBREEXCITACIÓN LOCAL
Lo vivido en Miribilla hace una semana fue espectacular, con un nivel de mentalización y sobreexcitación de los espectadores, arremangados como nunca en pos de lo que fue la victoria bilbaina por 72-65, muy pocas veces visto.
A falta de 25 minutos, en una atmósfera extrañamente viciada por el... humo del tabaco. Aquí, damas y caballeros, se fuma. Esto no era el 23 de abril de 2025, sino cualquier día del año 1988 o 1991, o parecido. Aquí el baloncesto irritaba los sentidos desde mucho antes de que se lanzara el balón al aire. Era un día de sudor, de linimento, de vendajes compresivos y de coreografías a pleno pulmón, donde hasta los niños se quitaban la camiseta.
Y la primera canasta, triple de Harald Frey, y la segunda, dos tiros libres para Marvin Jones que el estadounidense hizo valer. Como ocurriera en Miribilla en buena parte del partido de ida, tanta sobreexcitación ambiental acogotaba a los locales.
Tras el empate a 24 del primer cuarto, parcial de 0-6 para Bilbao Basket, con cinco puntos de Tomasz Gielo y minutos para Rabaseda, Hlinason y el propio ala-pívot polaco, con Pantzar y Abdur-Rahkman cumplimentando el quinteto de un Bilbao Basket con velocidad de crucero ante un rival que empezaba a dejarse algunos tiros, incluyendo lanzamientos libres, es la gatera.
Un segundo triple de Tomasz Gielo -«no concibo salir a ganar en Miribilla y defender el resultado fuera, sino que prefiero ganar los dos partidos», dijo- elevaba el parcial a 1-9, obligando al técnico Massimo Cancellieri a pedir tiempo porque el partido se ponía 25-33; es decir, ¡15 puntos de renta en la eliminatoria para Bilbao Basket!
Un triple de Zoran Dragic elevaba el 29-38 y el PAOK empezaba a dudar, aunque un triple y un robo de Papadakis devolvían la fe a los de Cance- llieri, convertidos los tiros libres posteriores por Bartley. Pero Bilbao Basket retornaba a la carga con un parcial de 0-7, incluyendo el tercer triple de Frey y una penetración de Pantzar para el 34-45. El dominio reboteador era bilbaino y hasta empezaba a escucharse a la afición bilbaina por encima del «tam-tam» local.
VENCER O MORIR
El PAOK de Salónica no se iba a rendir, obviamente, y saltaba tras el descanso a la cancha con voluntad de vencer o morir, mientras que el cordón policial se interponía entre la afición bilbaina y la helena.
Con el público al borde del campo, el PAOK logró adelantarse 76-67 en el último asalto, con menos de cinco minutos para el final.. Los dos equipos en bonus de faltas, por lo que los tiros libres se iban a convertir en claves del triunfo de uno u otro.
Con 81-74, en el minuto final, Harald Frey clavó el triple decisivo. Y Dragic y De Ridder, enormes en defensa, culminaron el trabajo con sus tiros libres. ¡Surne Bilbao Basket, campeón de la FIBA Eurocup! El Palataki dedicó un «¡Puta Bilbao!» a los hombres de negro, pero estos ya eran poseedores de su primer trofeo de élite, al cumplir sus 12 pruebas de Hércules.
Jaume Ponsarnau: «Esto lo teníamos que ganar a la épica»
Felicidad pura, con las peñas de Bilbao Basket invitándole a subir a la grada, Jaume Ponsarnau no cabía en sí de dicha. Con su habitual estilo comedido, el de Tárrega hizo referencia a la «resiliencia» de los suyos para ganar «a la épica» cuando la final se perdía.
«Hemos pasado un momento muy difícil, pero este equipo es muy resiliente. Teníamos que ganarlo a la épica cuando la final ya parecía perdida», declaraba a pie de pista, con la voz un tanto rasgada.
«Estoy muy contento por el equipo y por el club, muy contento por Bilbao y Bizkaia. Queríamos responder con lo que se merecen. esto lo hemos ganado todos juntos», destacaba el técnico catalán, que no en vano empleó a sus doce jugadores disponibles en la finalísima del Palataki.
El avión de los hombres de negro llegará a Foronda esta madrugada y el traslado a Bilbo se realizará en autobuses, dando fin a una aventura con final feliz. A. G.
Viaje atrás en el tiempo
Ayer fuimos felices Las calles de Salónica hervían de calor y de aficiones por la mañana, con la hinchada del PAOK guardando su agresividad para las 18.00, mientras que los aficionados del Aris espetaban un «Fuck PAOK!» por lo bajini a los aficionados de Bilbao Basket. La llegada al Palataki fue como volver treinta años atrás en el tiempo, cuando en los pabellones se fumaba, el ambiente era recargado y hasta se arrojaba papel higiénico a la cancha justo en el momento del salto inicial. Todo ello sucedió ayer, e incluso llegó a escucharse a los ciento y pico aficionados de Bilbao Basket cantando por encima del ruido. Si en 2013 Charleroi fue una gran decepción, ayer en Salónica fuimos felices. FIBABASKETBALL

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