Imanol INTZIARTE
BALONMANO

Un atasco ofensivo de 17 minutos deja sin opciones al Bidasoa Irun

Un parcial de 0-9 en 17 minutos antes del descanso ha dejado a los amarillos sin posibilidades de remontar la eliminatoria de cuartos de final de la EHF European League ante el Melsungen alemán, que ha hecho valer su exhuberante envergadura física.

Los jugadores del Bidasoa Irun se despiden en la caldera de Artaleku de sus aficionados y de la Final Four europea.
Los jugadores del Bidasoa Irun se despiden en la caldera de Artaleku de sus aficionados y de la Final Four europea. (Jon URBE | FOKU)

De los que duelen. Así fue el bofetón que se llevó el Bidasoa Irun en el choque de vuelta de los cuartos de final de la European League de la EHF, la segunda competición continental en importancia. Se anunciaba noche grande en el veterano Artaleku, con la visita del Melsungen alemán, un gallito que en vivo asusta por su envergadura física, incluido el gigantón de 2,15 Kristopans. Desentona en tamaño el zarauztarra Erik Balenciaga, excelso director de orquesta.

Los amarillos cayeron en la ida por la mínima, 28-27, y tocaba firmar la sexta remontada de su gloriosa historia continental. En juego, una plaza para la Final Four de Hamburgo. Pero tras un inicio prometedor, el ataque del Bidasoa se atascó frente al muro germano y un parcial de 0-9 en 17 minutos enterró todas las ilusiones antes del descanso.

Álex Mozas apelaba en la previa al factor Artaleku, y ya con el ‘Sweet Caroline’ de Neil Diamond quedaba claro que la bulliciosa hinchada no iba a fallar. El partido arrancó parejo a más no poder, con sucesivos empates a 1, 2, 3, 4 y 5 goles. Una exclusión forzada por Rodrigo Salinas ponía a los alemanes en inferioridad, circunstancia que los irundarras aprovechaban para igualar la eliminatoria (6-5, m.10). Su hermano, el otro Salinas, Esteban, se buscaba las castañas en los seis metros para forzar otra exclusión. Con uno más, el 8-6 del minuto 13 ponía el billete en el bolsillo del Bidasoa. Artaleku era un horno, literal.

SANGRÍA SIN FRENO

Pero hasta ahí. Se bloqueó el ataque amarillo, y un parcial de 0-4 puso el 8-10 en el luminoso (m.23), con el larguirucho Ian Barrufet, hijo del mítico portero, firmando la mitad de las dianas de su equipo desde el extremo izquierdo.

Mozas pedía un tiempo muerto para frenar la sangría, pero ni por esas. Incluso dos penaltis marraron los amarillos, que comenzaban a precipitarse. Pintaban bastos, segundo tiempo muerto (8-13, m.26). Tampoco. Después de 17 minutos sin marcar, el sueño se alejaba (8-15). En el descanso solo bailaba la hinchada roja.

Lo que son las cosas, 25 segundos tardó Esteban Salinas en anotar a la vuelta. Bidasoa tenía que meter un ritmo infernal y el público jugaba su papel reclamando de todo a los árbitros: pasos, pasivo, falta en ataque…

Sin embargo, los alemanes no perdieron la calma y gestionaron su renta bajo la batuta del ratonero central zarauztarra. Aprovecharon dos situaciones de portería rival vacía para ponerse 12-22 (m.38). La eliminatoria estaba más que finiquitada, y solo restaba competir sin bajar los brazos. La distancia se mantuvo estable, hasta el 22-32 definitivo, entre el aplauso de un público que bajo los sones de la Marcha Radetzky reconoció el esfuerzo de los suyos y la superioridad del rival.

Otros dos equipos alemanes -Flensburg y Kiel- junto con el Montpellier francés completarán la pelea decisiva por este título europeo.