Imanol INTZIARTE
DONOSTIA

La Fiscalía ve indicios de delito en el derribo y construcción del hotel Nobu en Donostia

La Fiscalía de Gipuzkoa considera que hay indicios de «delito contra el patrimonio histórico» en el proceso de derribo y reconstrucción de la villa Vista Eder de Miraconcha, en Donostia, para dar paso a un hotel de lujo llamado Nobu.

Vista del edificio durante el derribo.
Vista del edificio durante el derribo. (ÁNCORA)

La Fiscalía de Gipuzkoa ha finalizado su investigación sobre la transformación de la villa Vista Eder, que estaba ubicada en el paseo de Miraconcha de Donostia, en un hotel de lujo que fue bautizado como Nobu.

El Ministerio Público tomó cartas en el asunto a raíz de una denuncia presentada en 2024 por la asociación conservacionista Áncora y ha concluido remitiendo el caso a un juzgado de Instrucción de Donostia al considerar que la operación de derribo y reconstrucción del edificio podría constituir «un delito contra el patrimonio histórico». La villa fue proyectada en 1902 por Francisco Urcola y estaba incluida en el Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc).

La Fiscalía recuerda que abril de 2021 se presentó el proyecto del hotel, en el que se planteaba derribar la totalidad de la fachada trasera y gran parte de las laterales, respetando solo la principal y parte de las laterales.

SIN LICENCIA

En las fotografías del proceso de derribo «se constata que las obras continuaron sin habese obtenido todavía la licencia» correspondiente. En julio de 2021, la arquitecta municipal informó desfavorablemente sobre la licencia por no ajustarse al Peppuc».

Los propietarios modificaron el proyecto haciendo referencia a la preservación de las fachadas, pero estas habían sido ya derribadas. De este modo, obtuvieron la licencia con un informe de la arquitecta basado únicamente en el proyecto. En 2022, volvieron a derribar fachadas para las obras del sótano. Además, se produjo un recrecido de 75 centímetros.

La Fiscalía destaca que todos los intervinientes en las obras eran conocedores de la importancia cultural del edificio y de los trámites para su mantenimiento y que el derribo de las fachadas no fue comunicado al Ayuntamiento.

Áncora valora la postura de la Fiscalía y denuncia «la falta de control por parte del Departamento de Urbanismo» al permitir las obras sin licencia.