Iruñea acoge «Chavela» y su canto a la vida de la dama del poncho rojo
A pesar de que ha recalado nada menos que durante cinco días, la obra “Chavela” ha colgado el cartel de «no hay billetes» en el teatro Gayarre de Iruñea, donde se pone en escena la vida de la mítica cantante mexicana a través de los recuerdos que van surgiendo en sus tres últimos días de vida y en los que es encarnada en sus momentos más gloriosos por Rozalén, que debuta como actriz en este montaje con música en directo.

El teatro Gayarre de Iruñea pone en escena hasta el domingo la obra “Chavela”, en la que se pone en escena los tres últimas días de vida de la inigualable cantante mexicana.
Aunque el miércoles ya se puso en escena la primera función, ayer compareció el elenco de la obra ante la prensa para explicar los detalles de un montaje que en octubre (del 28 al 30) recalará en Bilbo.
La historia arranca con una Chavela de 92 años que regresa a casa después de una larga gira, la que será la última, ya que fallece tres días después. Durante esas horas entre dos mundos, el terrenal y el que le aguarda, sus recuerdos y sus seres más queridos pasan a verla antes de la partida.
Es una Chavela anciana encarnada por Luisa Gavasa, la que se convierte en mito y que pone en escena Rozalén, mientras que Paula Iwasaki, Raquel Varela y Laura Porras la interpretan en diferentes momentos y facetas de su vida.
Es un recorrido por la «vida dura y desconocida» de la dama del poncho rojo, como señaló Gavasa, quien calificó encarnar este papel como una experiencia personal «hermosa y emocionante, ya que me ha enseñado a ver la muerte con menos miedo. Sin querer, Chavela me ha dado claves para entender la muerte».
PERMISO, PERDÓN Y GRACIAS
El montaje también está dejando una huella especial en Rozalén, para la que encarnar a Chavela está suponiendo «llevar la voz a otros lugares», mientras interpreta sobre el escenario «unas canciones increíbles», pero sin aspirar a imitar a la intérprete mexicana, ya que «eso es imposible».
La cantante manchega considera «un privilegio» encarnar a Chavela, hasta el punto de que ha reconocido sentir «un cierto pudor». De hecho, antes de cada función, «le pido permiso, le pido perdón y le doy las gracias» por ponerse en su piel.
Una particular plegaria que le surge porque «me pregunto si estaré a la altura» y ya que «Chavela tenía ese puntito de cabrona y a lo mejor no le gusta lo que estamos haciendo», añadió con humor.
El resto del reparto también destacó la responsabilidad que entraña encarnar a una figura de semejante talla, ya que, como señaló Porras, «ella era verdad y eso es lo que nos han pedido que pongamos en el escenario, nuestra verdad».
Iwasaki destacó que se trata de «una obra muy coral, en la que los planos se superponen», ya que se van intercalando diferentes episodios de la vida de la artista, hasta llegar al final, a la muerte, pero no una muerte cualquiera. En este sentido y en línea con lo comentado por Gavasa, Varela señaló que se trata de «una muerte que es una mujer bella, pelona, y con la que Chavela coquetea».
HILO CONDUCTOR
Por su parte, Alejandro Pelayo, encargado de la dirección musical del montaje, destacó el papel de la música en la obra, que es en directo «y se parece a un concierto», aunque Gavasa recalcó que «es una función de teatro donde se canta, no un musical».
Puso el acento en que «la música atraviesa toda la obra, es el hilo conductor que sirve para coser la historia» y que se ha trabajado «para que ayudara a entender la emoción de un personaje que en el escenario se abría en canal».
“Chavela” ha recalado en Iruñea con más de 80 funciones a sus espaldas y con tal éxito que ha colgado el «no hay billetes» para las cinco funciones, aunque en octubre habrá una nueva oportunidad de disfrutar de la obra, cuando recale en Bilbo.

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