Telecomunicaciones, soberanía nacional, internacionalismo
Telefónica SA, antiguo monopolio de comunicaciones estatal y actual multinacional con sede central de Madrid para la que trabajamos, con presencia en 24 países europeos, americanos y asiáticos, dedicada principalmente a explotar productos, servicios e infraestructuras de telecomunicaciones, y con unos beneficios declarados recientemente en la junta general de accionistas celebrada en abril de 563 millones de euros, ha anunciado indirectamente y vía filtración mediática la presentación de un ERE insertado en el plan estratégico a presentar en el segundo semestre de 2025, que afectaría a 5.000 trabajadores y trabajadoras en el Estado español y a unos 200-250 en Hego Euskal Herria.
La dirección y la estructura propietaria ha tenido cambios sustanciales en el último año y pocos meses. La administración del Estado, vía Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), se ha convertido en el principal accionista con un 10% de las acciones y en la recientemente celebrada junta general de accionistas se ha confirmado en nuevo equipo directivo con el nuevo presidente ejecutivo Marc Thomas Murtra Millar a la cabeza; nombramiento auspiciado desde Moncloa.
Marc Thomas Murtra Millar es un ingeniero industrial de 52 años nacido en Inglaterra, posee dos nacionalidades, británica y española, además de la por ahora no oficial, nacionalidad catalana. Su carrera profesional ha estado ligada a un perfil tecnológico en el ámbito privado, y y en el público ha ocupado cargos de gerente y jefe de gabinete en el Ayuntamiento de Barcelona y en el ministerio de Industria vía Partido Socialista de Cataluña.
Décadas de políticas ultraliberales-neoliberales han marcado esta empresa y este sector estratégico principalmente en Europa y América. Sin olvidar en nuestro país la participación del PNV en la privatización de la red pública de fibra óptica generada en los 90 y la descapitalización pública en Euskaltel.
En Telefónica, con ganancias multimillonarias, y con una compleja y amplia cadena de subcontratación, se sigue permitiendo una cantidad importante de muertes obreras y accidentes graves en el ámbito de los trabajos en alturas, evitable mediante inversión, formación y prevención.
En Telefónica, el apartheid sistemático que se nos aplica a la representación de los trabajadores y trabajadoras de las naciones históricas vasca, catalana y gallega, el escandaloso ratio de rentas entre dirección y media de masa salarial y la nula participación de las organizaciones de trabajadores en la dirección son cuestiones fundamentales a modificar.
Por otro lado, el esencial proceso de publificación de los sectores estratégicos de la economía lo vemos muy relacionado con la transición sociecológica y energética del modelo productivo.
Reivindicamos un modelo pragmático, complejo y viable que debe ser político, de transición a nivel nacional e internacional, democrático y participativo de tránsito hacia la publificación de los sectores estratégicos como las telecomunicaciones, energía, banca y tecnológicas, que permita que el pueblo trabajador, y la sociedad en general, poder regular democráticamente la economía dentro de los límites biofísicos del planeta y con la autosuficiencia conectada como guía, necesario internacionalismo. Que la economía sirva para el buen vivir, y no para la destrucción material y humana, la desigualdad y la discriminación. Que se abra y vayamos abriendo la posibilidad democrática de modificación de la peligrosa, injusta y suicida matriz ultraliberal.
Y saludamos con esperanza el intenso debate que se está produciendo en el movimiento político, obrero, popular y juvenil en torno al frente amplio de liberación nacional vasco sobre el modelo de transición socioecológica a abordar como país frente a la grave crisis climática y de materias primas que afrontamos a nivel planetario.
Respecto a las telecomunicaciones, no nos convencen las proyecciones de autonomía estratégica europea con proyecto dirigido a unas pocas grandes operadoras (en la que Telefónica estaría), emulando el modelo estadounidense y chino. Apostamos por un modelo de autonomía estratégica europea basada en la Europa de los pueblos, sostenible, descentralizado y abierto a la cooperación y relaciones comerciales en el mundo, y que tenga como base el respeto y desarrollo de los derechos de la clase trabajadora.
El ERE anunciado recientemente lo vamos a confrontar con las ideas fuerza del derecho a un empleo digno para todos, por el respeto al marco de relaciones laborales vasco y el derecho a decidir y por la idea de la construcción nacional e internacional de telecomunicaciones publificadas y sostenibles.
Frente al miedo, la parálisis, la doctrina del shock, el abismo militar y la desesperanza, que están ganando la actual batalla cultural mundial, reivindicamos el buen sindicalismo, la buena ciencia y la buena política.
Reivindicamos la creatividad y empuje desde los tajos, los centros de enseñanza, estudio e investigación, desde un movimiento euskaltzale que tenga horizonte triunfador, estimulante y normalizador, desde el tejido social y cultural, desde el movimiento social, feminista, antirracista, antimilitarista y juvenil, desde los barrios y los pueblos.

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