Alemania se queda aislada ante el aumento de la presión sobre Israel
Berlín enfrenta una creciente presión interna y externa para endurecer su postura hacia Israel por la situación que vive Gaza, mientras países como Canadá, Estado francés o Gran Bretaña anuncian que reconocerán a Palestina en septiembre. Pese a las críticas, el canciller Merz se aferra a la doctrina de la «razón de Estado», que impide un giro drástico en su política hacia Tel Aviv.

El canciller alemán Friedrich Merz envió ayer a Israel a su ministro de Exteriores en medio de un apremio creciente, tanto interior como exterior, para que aumente la presión sobre el Gobierno de Benjamín Netanyahu por la catastrófica situación en Gaza, algo que el Ejecutivo germano se resiste a hacer debido a la doctrina de la «razón de Estado», que le emplaza a defender a ultranza a Tel Aviv.
Canadá es la última de las potencias que, tras el Estado francés y Gran Bretaña, han avanzado que reconocerán oficialmente un Estado palestino en septiembre si Israel no declara un alto el fuego en Gaza y regresa al sendero de una solución negociada de dos Estados. Además, 147 de los 193 Estados miembros de la ONU reconocen ya a Palestina.
Alemania no solo se está quedando cada vez más aislada en la esfera internacional, sino que también en el plano doméstico aumentan las voces que reclaman una postura más firme. Ayer, 200 artistas firmaron una carta abierta a Merz reclamándole el fin de las exportaciones de armas al Estado judío.
La semana pasada, un grupo de exembajadores alemanes afearon al Gobierno que no hubiese suscrito la declaración internacional de 28 países para pedir el fin de la guerra en Gaza. Al mismo tiempo, trascendió que decenas de jóvenes diplomáticos del Ministerio de Exteriores dirigido por Johann Wadephul se están organizando para reclamar un posicionamiento más firme y el fin de lo que califican de «doble rasero» con Israel.
Incluso el Partido Socialdemócrata (SPD), el socio menor de la coalición encabezada por el bloque conservador de Merz, ha comenzado a reclamar «mucha más presión», con voces que piden un embargo de armas, la evacuación de niños heridos de Gaza y la suspensión parcial o total del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) e Israel, entre otras medidas.
INSISTENCIA EN LA DIPLOMACIA
Pese a todo ello, Merz ha reiterado, por última vez tras una reunión este martes con el rey Abdalá II de Jordania en Berlín, que, aunque su Gobierno está desplegando todos los esfuerzos diplomáticos a su alcance para convencer a Israel de que cambie de rumbo, no se plantea un reconocimiento «unilateral» de un Estado palestino -algo que, por otra parte, queda lejos del debate público en Alemania-.
En la visión de Berlín, reconocer formalmente a Palestina sería uno de los pasos finales en una solución negociada, es decir, aceptada también por Israel, y consideran que darlo de forma prematura podría ser incluso contraproducente.
Merz también ha vetado a nivel europeo la posible imposición de sanciones al Gobierno de Netanyahu y, en el primer mes desde que asumió el cargo en mayo, su Ejecutivo ha autorizado exportaciones de material militar por valor de cuatro millones de euros.
Eso sí, su retórica se ha endurecido progresivamente y ha pasado de sugerir diplomáticamente a Israel que cumpla el derecho internacional en Gaza a calificar de «inaceptable» su comportamiento y a indicar este martes que se reserva la posibilidad de tomar más medidas si Tel Aviv no responde a la presión internacional, una advertencia vaga pero inaudita para un canciller alemán.
RAZÓN DE ESTADO
Pese a la comparativa moderación de las palabras de Merz, las críticas a él y a Wadephul por «traicionar» a Israel han ido en aumento desde el ala más derechista de su partido.
Según una encuesta efectuada en mayo por la cadena pública ZDF, el 80 % de los alemanes considera injustificado el alto número de víctimas civiles en Gaza, pero, aún así, precisamente en medios de comunicación y círculos intelectuales, predomina la cautela extrema a la hora de formular cualquier tipo de crítica contra Israel, ante el temor de que se pueda interpretar como antisemitismo.
A más tardar tras el ataque del grupo islamista Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, la postura del Gobierno se centró en el apoyo al «derecho a la autodefensa» de Israel, cuya seguridad está considerada por Alemania, en virtud de su responsabilidad histórica por el Holocausto, razón de Estado.
Esta doctrina, planteada por primera vez explícitamente en 2008 por la entonces canciller Angela Merkel, se ha desarrollado hasta el punto de que varias regiones alemanas reclaman que quienes se naturalizan deban reconocer el derecho a la existencia de Israel para obtener la ciudadanía.
Sin embargo, como han destacado tanto activistas como juristas recientemente, la obligación de respetar el derecho internacional e impedir nuevos genocidios también son lecciones de la Segunda Guerra Mundial para con las cuales Alemania tiene una responsabilidad especial.
En este aspecto, el ministro de exteriores Wadephul ha subrayado que el apoyo al Gobierno de Benjamin Netanyahu no es «incondicional». Sin embargo, ante la disyuntiva de presionar a Israel con medidas que vayan más allá de peticiones diplomáticamente formuladas, Merz se vería obligado a desafiar de forma directa la doctrina de la razón de Estado.
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