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CIUDAD DE GAZA
EL INFIERNO EN GAZA INCENDIA ORIENTE MEDIO

Matanza contra periodistas para silenciar los próximos crímenes

Israel perpetró la mayor matanza contra periodistas en Gaza en otro intento de silenciar la denuncia de los crímenes antes de la anunciada ofensiva contra Ciudad de Gaza.

Palestinos lloran a los periodistas muertos.
Palestinos lloran a los periodistas muertos. (Omar ASHTAWY | ZUMA PRESS)

La muerte de seis periodistas en un ataque deliberado de Israel extendió el dolor y la conmoción en Gaza y el rechazo general por todo el mundo. Los funerales de cinco de los informadores se celebraron ayer en la Ciudad de Gaza y decenas de personas, entre lágrimas y apoyándose mutuamente, llevaron los cuerpo al cementerio Sheikh Redwan.

En el lugar del ataque, una pared blanca plagada de metralla, colchones sucios en el suelo y ventiladores retorcidos por las llamas quedaron como testigos del ataque a la tienda de plástico de la que no quedó nada excepto su estructura metálica.

Los cinco periodistas de Al-Jazeera eran Anas al-Sharif y Mohammed Qreiqeh, junto con los camarógrafos Ibrahim Zaher, Mohammed Noufal y Moamen Aliwa. Mohammed al-Khaldi, de la plataforma digital Sahat, también murió ayer por las heridas sufridas en el ataque israelí del domingo por la noche

Se encontraban en una tienda de campaña frente al hospital Al-Shifa, en la ciudad de Gaza, cuando fueron atacados por drones israelíes.

Anas al-Sharif, de 28 años, era uno de los rostros más conocidos entre los corresponsales de Gaza. Incluso en el devastado territorio palestino donde Israel ha hecho habituales las matanzas de niños, familias enteras y médicos, se extendió la tristeza por esta pérdida.

Al-Sharif y sus colegas se desplazaron a través de muchos lugares de Gaza para informar desde primera línea de las atrocidades que Israel perpetra en los campos de refugiados de Yabalia, Beit Lahiya o Beit Hanoun, entrevistando a las familias palestinas que las sufren.

El consenso general entre los palestinos y entre los analistas es que Israel ha perpetrado esta masacre con dos objetivos claros. Por una parte, el mismo con el que ha acabado con la vida de 242 informadores palestinos hasta ahora: silenciar el importante papel en la comunicación al mundo de los crímenes israelíes y la hambruna provocada en Gaza para exterminar o expulsar a la población. La exposición del genocidio está erosionando la imagen de Israel incluso entre sus defensores.

En segundo lugar, minimizar la cobertura de la planeada invasión de Ciudad de Gaza y los campos de refugiados del centro de la Franja, en la que se temen que los crímenes se multipliquen y que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, defendió ante el mundo a la vez que sus soldados mataban a los periodistas.

PRÓLOGO DE MÁS MATANZAS

«Esta operación estará acompañada de numerosos crímenes (...) y si no se exponen , si nosotros no los cubrimos, moriremos todos», señaló a Efe el periodista Mohamed Quita, testigo de la matanza desde una tienda cercana.

«Anas al-Sharif era un icono para nosotros, un icono del periodismo. Nunca dejó ni por un instante de transmitir el dolor, el sufrimiento y las penas de la gente, y la verdad que la ocupación intenta borrar mediante el asesinato de periodistas», recuerda Quita.

Al-Sharif vivía amenazado por sus trabajos sobre la ofensiva israelí en Gaza, y sus imágenes llorando al informar sobre la hambruna se viralizaron. Las amenazas las sufría él, pero también su familia: su casa fue atacada y su padre murió en el bombardeo.

En sus últimas publicaciones en redes sociales, el domingo por la noche, momentos antes de su muerte, Anas al-Sharif denunció los intensos ataques y publicó un breve vídeo que mostraba los bombardeos en la ciudad de Gaza.

MENTIRAS

Matar periodistas ha sido una herramienta clave para intentar ocultar esta realidad. Otra ha sido extender las mentiras, como hizo Netanyahu el domingo al negar la hambruna, cuestionar el papel de la ONU o explicar las acciones de su Ejército.

En el caso de Al-Sharif, el Ejército israelí justificó su muerte y la del resto de periodistas calificándolo de «terrorista que se hizo pasar por periodista». Al igual que a otros informadores a los que ha matado, médicos, voluntarios de ONG humanitarias y trabajadores de la ONU, los vincula a Hamas, un argumento que no admitió ninguna de las organizaciones internacionales de periodistas.

Reporteros Sin Fronteras condenó «enérgica y airadamente el asesinato de Anas al-Sharif, (...) la voz del sufrimiento impuesto por Israel a los palestinos de Gaza».

Al-Jazeera condenó «un intento desesperado de silenciar las voces que denuncian la ocupación israelí». Israel ha matado a 10 de sus corresponsales desde el 7 de octubre de 2023.

Ya en julio, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) acusó al Ejército israelí de llevar a cabo una campaña de desprestigio contra Al-Sharif, como paso previo a su muerte.

El European-Mediterranean Human Rights Monitor también expresó su condena por la muerte de los periodistas de Al-Jazeera, y subrayó que su reivindicación por parte del Ejército subraya «su flagrante desprecio por el derecho internacional e ilustra claramente las consecuencias de la impunidad fomentada por la política de apoyo y silencio de la comunidad internacional».

El comisionado general de la Unrwa, Philippe Lazzarini, se mostró «horrorizado» por la muerte de los periodistas y la falta de rendición de cuentas. Aunque Israel no tuvo objeción en confirmar la autoría de la matanza, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió que se lleve a cabo «una investigación independiente e imparcial»,

La comisaria europea de Igualdad, Preparación y Gestión de crisis, Hadja Lahbib, también dijo estar «horrorizada» por «un golpe directo a la libertad de prensa».

Por su parte, Amnistía Internacional condenó enérgicamente el «asesinato deliberado» de los periodistas y recordó que no ha habido conflicto en la historia moderna con un mayor número de periodistas muertos que el genocidio de Israel contra los palestinos en la Franja.

«Estos colegas cumplían con su deber periodístico e informaban sobre los acontecimientos en el momento», señaló la Asociación de Prensa Extranjera en Israel.

Estos organismos también reclamaron el acceso de informadores extranjeros a la Franja. Los únicos que han entrado han sido los enrolados en el Ejército israelí. Son los periodistas y corresponsales locales quienes han sostenido el peso de informar del genocidio y pagan un alto precio por ello.



Noruega empieza a desinvertir

El Fondo Global de Pensiones del Gobierno de Noruega, el mayor fondo soberano mundial, ha comenzado a reducir sus inversiones en Israel, con la desinversión de 11 empresas israelíes y la rescisión de contratos con gestores externos en el país. «Estas medidas se tomaron en respuesta a circunstancias extraordinarias», explicó su director, Nicolai Tangen, que mencionó «la grave crisis humanitaria en Gaza».

La entidad escandinava, que invierte en el exterior los grandes ingresos procedentes del gas y el petróleo de Noruega, cuenta con activos por valor de unos 1.646 billones de euros, con inversiones en más de 8.600 empresas. El periódico “Aftenposten” reveló en junio que el fondo había invertido en la empresa israelí Bet Shemesh Engines Holdings, que fabrica piezas para motores utilizados en aviones de combate israelíes, inversión que se incrementó tras el inicio de la ofensiva contra Gaza. El Gobierno pidió entonces al banco central, Norges Bank, que gestiona el fondo que propusiera medidas. Al final del primer semestre, el fondo poseía acciones en 61 empresas israelíes. De estas, se ha desecho de las 11 que no estaban incluidas en el índice que mide el rendimiento del fondo soberano.

El fondo de pensiones noruego KLP también ha excluido de su cartera a la empresa israelí NextVision Stabilized Systems Ltd, proveedora de componentes clave para los drones militares que Israel utiliza en Gaza.GARA



«Israel logró matarme. No olviden a Gaza»

En un mensaje póstumo, escrito en mayo en previsión de su muerte, y que se publicó ayer en su cuenta, Anas al-Sharif llama a no olvidar a Gaza. «Este es mi testamento y mi último mensaje. Si estas palabras les llegan, sepan que Israel logró matarme y silenciar mi voz», comienza.

«Viví el dolor en todos sus detalles, probé la angustia y la pérdida una y otra vez y, aun así, nunca dudé en transmitir la verdad tal como es, sin falsificaciones ni distorsiones», prosigue su testamento.

«Les encomiendo que cuiden de mi familia, les encomiendo a la luz de mis ojos, mi amada hija Sham (...) y mi amado hijo Salah, a los que los días no me permitieron ver crecer como soñaba» escribió el joven periodista en referencia a sus dos hijos pequeños con los que a lo largo de estos últimos meses compartió fotos y vídeos en sus redes sociales. Y concluye la carta con un: «No olviden a Gaza… Y no me olviden en sus oraciones sinceras por el perdón y la aceptación».

Muchos periodistas palestinos han publicado mensajes similares, conscientes de que están en el punto de mira de los aviones y la artillería israelí. GARA