Martxelo DÍAZ
IRUÑEA

Opositores a la mina Muga destacan que la retirada del inversor es «un duro golpe»

La retirada del principal inversor de Muga ha sido «un duro golpe» para el proyecto, remarcaron ayer colectivos opositores a la mina. Señalaron que pese a las manifestaciones de Geoalcali y el Gobierno navarro será difícil encontrar nuevos inversores.

Opositores a la mina Muga.
Opositores a la mina Muga. (Aitor KARASATORRE | FOKU)

La Plataforma contra las Minas de la Bal d’Onsella y Erreniega, Sustrai y Ecologistas en Acción destacaron ayer que el anuncio de la retirada del inversor chino Qinqhai Salt Lake Industry de la mina Muga «representa un duro golpe para la credibilidad y viabilidad de sus promotores» y subrayaron que la pérdida de la financiación de 270 millones de euros puede afectar a otros inversores que pedían «una pronta resolución administrativa».

Junto a ello, estos colectivos lamentaron que la reacción de Geoalcali y del Gobierno navarro a este anuncio «ha sido la de tratar de encajar el golpe, apretar los dientes, y como si nada importante hubiera ocurrido, volver a mostrar su voluntad para buscar nuevos inversores».

UN PROYECTO «QUEMADO»

Sin embargo, estos grupos destacaron que la búsqueda de nuevos inversores será «mucho más complicada», y recordaron que tras catorce años de tramitación, Geoalcali no ha sido capaz de encontrar la financiación necesaria. «Mina Muga es un proyecto corroído y quemado por una montaña de inseguridades jurídicas, políticas y económicas, al igual que ocurre con la potasa cuando no se manipula con precaución», constataron. Recor- daron asimismo que el TSJN anuló uno de los tres permisos de explotación, aceptando un recurso presentado por estos tres colectivos.

Explicaron que la sentencia «fue implacable» al señalar que la mina debía tener una única licencia por parte del Estado, pero que los gobiernos español, navarro y aragonés optaron por fraccionarlos. Además, la sentencia del TSJN señala que la declaración de impacto ambiental «deja aspectos sin evaluar», como los riesgos ecológicos o la seguridad de los trabajadores. «Así -expusieron-, la propia Geoalcali, por hacer un proyecto con graves carencias, es la que se ha enredado en una maraña judicial en la que quedan pendientes sentencias en tribunales», lo que supone otras dificultad para atraer inversores.

La aparición de la mina Muga en informes policiales sobre presuntos tráficos de influencias es otro de los aspec- tos que estos grupos citan como dificultades para lograr inversores. Asimismo, destacaron que los datos sobre la viabilidad de la explotación están cada vez más cuestionados y que «la estrategia vendehumos de Geoalcali solo ha servido hasta la fecha para la especulación bursátil».