W
Nació en una familia de judíos polacos emigrados al París de los años 20. Su padre murió en el frente en 1940; y en el 42 su madre y abuelos fueron detenidos y asesinados en Auschwitz. Él tenía seis años, y unos meses antes le habían enviado al sur a casa de unos tíos, que cambiaron el apellido Peretz por Perec. Georges Perec (1936-1982) se convirtió luego en uno de los más sorprendentes e imaginativos escritores del pasado siglo; junto a sus compañeros del OULIPO se empeñó en dar un buen revolcón lúdico y desacralizador a la literatura. Ahí están sus obras.
Hace justo 50 años publicó la novela que supuso su íntima catarsis. En “W o el recuerdo de la infancia” se alternan dos historias, bien distintas pero inexorablemente imbricadas; una biográfica y otra ficticia. Una narra la placidez del pueblo en el que pasaba lentamente el tiempo de la niñez, cuando aún sus tíos no le habían desvelado el destino de su madre. La otra narra el naufragio de ese muchacho en la isla de W, regida por crueles y arbitrarios valores deportivos, una sociedad dividida en vencedores y perdedores, en fuertes y débiles; terrible parábola del universo concentracionario nazi, que de nuevo va abriéndose un hueco en nuestro turbio presente.

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