GARA IRUÑEA
Entrevista
Alberto GIL, Patxi Zamora, Aritz Intxusta

«Barcina daba visto bueno a las cuentas de la CAN y tenían un desfase de mil millones»

Patxi Zamora se forjó en el periodismo de investigación de la mano de Pepe Rei, su vinculación con Kontuz llega desde tiempos de Gabriel Urralburu, cuya trama corrupta describió en el libro «Urralburu, corrupción al servicio del Estado». Alberto Gil tiene una trayectoria de más de 20 años en el periodismo, estuvo en Kale Gorria y ahora trabaja en «Diareio de Noticias». por su parte, Aritz Intxusta es redactor de GARA en Iruñea.

El libro del equipo de investigación de Kontuz se presentó este miércoles. Se vendieron 240 libros durante el acto, hasta agotarse. A la mañana siguiente, se habían distribuido otros 300 ejemplares por las librerías. Por la tarde, ya no quedaban. GARA charla con los autores para ver cuáles han sido los ingredientes del éxito de «El Banquete».

A estas alturas de la película, ¿ustedes saben cómo se ha desintegrado la CAN? Porque eso no puede ocurrir solo con dietas, por muy cuantiosas que sean...

Aritz Intxusta: La Caja desaparece porque deja de perseguir su fin fundacional, evitar a los más pobres caer en manos de usureros, y cuando una casta político-empresarial empieza a utilizarla para sus propios fines. La utilizaron para enchufar amigos, para financiar negocietes y chanchullos varios, para cargarse la Confederación Vasconavarra de cajas... Lo que arruinó la caja son una serie de comportamientos miserables. El caso de las dietas es una anécdota, pero resultó muy gráfico para que la gente entendiera el modo de actuar de estas personas. Al final, el juguete se les rompió en las manos. Ahora todos tenemos que pagar la avería y, para colmo, la gente no tiene dinero y ya no les prestan ni los usureros. Nafarroa ha perdido una herramienta fundamental para su futuro y no han pedido perdón.

¿Qué responsables hay de ello, por acción y por omisión? ¿O va más allá, es todo el sistema el que lo ha posibilitado?

Patxi Zamora: Desde luego que los ejecutivos encabezados por Goñi tienen una gran responsabilidad por haber hundido la nave que pilotaban. Pero por encima de ellos está el consejo de administración, presidido por Sanz, Barcina y Asiáin sucesivamente, y un Gobierno de Navarra responsable cómo garante de la entidad. Los estatutos de la Caja dicen de forma taxativa que es el Gobierno navarro el que debe inspeccionarla. Aquí, a pesar de la que estaba cayendo, no miraban ni los informes del Banco de España. ¿Negligencia? ¿Impunidad? Hemos expuesto el resultado de nuestras investigaciones y ahora la ciudadanía deberá sacar sus conclusiones.

¿Qué papel, qué grado de responsabilidad exacto tiene Yolanda Barcina en todo esto?

Alberto Gil: Cuando las dos cajas se fusionaron (la Caja de Ahorros de Navarra y la municipal) y hasta 2010, el alcalde de Pamplona y el presidente de Navarra pasaron a ocupar los dos puestos de máxima responsabilidad en la Caja. Miguel Sanz fue el presidente de CAN y el máximo responsable de lo ocurrido. Barcina era la presidenta de la Comisión de Control y, por tanto, la responsable de cualquier irregularidad que se haya cometido. En particular, Barcina era la que daba el visto bueno a las cuentas, la que daba fe al Banco de España de que las cuentas estaban a precio razonable. Pero la presidenta no lo hizo demasiado bien, porque se produjo un desfase de mil millones.

Podríamos decir que este caso tiene una vertiente jurídica y una ética ¿en cuál se han centrado?

A.I.: El libro narra las decisiones que han llevado a la caja a la ruina. Nosotros adquirimos un compromiso con Kontuz de que sacaríamos a la luz la verdad caiga quien caiga. Es lo que hemos hecho. Jurídicamente, Barcina se ha librado de dos delitos porque el Supremo considera que cobró como ejecutiva de la CAN y no como presidenta navarra, lo cual es una majadería. Nuestros abogados y la juez que instruyó el caso en Iruñea eran de la opinión contraria, pero contra el Supremo nada se puede hacer. Ese es básicamente el resumen judicial del caso. A mí personalmente, como ciudadano, que haya cobrado como presidenta o como ejecutiva me parece un tecnicismo irrelevante, por no decir una chorrada. Al final, el dinero se lo llevó. La friolera de 89 euros por minuto de reunión y sin abrir el pico, según sus propias actas.

¿Y qué han descubierto? ¿La realidad supera a la ficción?

A.G.: La realidad indigna más que la ficción y resulta más imaginativa. Por ejemplo, cuando Enrique Goñi viajaba a Madrid en avión, su chófer tenía que hacer el viaje por carretera. Es decir, el chófer le dejaba en el aeropuerto de Noain y luego tenía que salir quemando rueda por la carretera para recoger al señorito cuando aterrizara. Eso, si no te lo cuentan, jamás se te ocurriría. Porque las personas normales cogemos el metro y, si uno tiene pasta, pues un taxi. Otra historia alucinante es de Martí Fluxá, una de las personas que más dinero se han llevado de CAN y uno de los negociadores con ETA que el Estado español envió a Zurich. Uno de los negociadores de ETA propone reunirse de nuevo en agosto. Martí Fluxá le respondió que no podía ser, que agosto era «inhábil», y que como mucho, aceptaría una reunión, pero en el Caribe. El papel de Martí Fluxá y otros fontaneros del Estado dentro de la caja para abortar la posibilidad de una caja pública vasca resulta muy interesante.

¿Qué supone la exculpación judicial por el tema de las dietas?

P. Z.: «Los jueces ni se compran ni se venden, se regalan...» decía el fallecido juez Joaquín Navarro. Somos testigos de una justicia con minúscula que protege al poderoso y castiga a los más débiles y éramos muy conscientes de ello cuando decidimos entrar en el terreno jurídico, que no es más que una de las patas de nuestra pelea. La de la información y la de la movilización son nuestras prioridades, pero no vamos a cejar en el empeño de acudir a lo que debiera ser una Justicia universal y democrática. El papel de la Fiscalía navarra da vergüenza ajena...

¿Tiene algo que ver este caso con los escándalos de los 80-90, o mejor dicho, con la inexistencia de una regeneración general tras el caso de Urralburu? ¿O entronca más con la cultura del pelotazo de los 90 y de este mismo siglo?

P.Z:: Tiene que ver con un sistema que adolece de un déficit democrático apabullante. Yo fui uno de los ilusos que pensó que tras Urralburu todo se iba a controlar más y es evidente que es el propio sistema el que favorece actuaciones indignantes, nada éticas y jurídicamente pues ya se verá, pero sí podemos afirmar que unas leyes que protegen o no consideran delito actuaciones como las que hemos visto en la CAN, en mi opinión no se pueden considerar leyes justas sino leyes-trampa, fabricadas para tramposos...

¿Por qué «El banquete»?

A.I.: Porque ha sido una auténtica bacanal que ha durado una década entera. Una barra libre con aires de chiringuito cutre. También queríamos romper la idea de que este libro iba a ser un tostón económico. Hemos sido muy rigurosos en los datos financieros, pero hemos realizado un enorme esfuerzo para que todo fuese de fácil comprensión. Creo que lo hemos logrado bastante bien y que se hablará bastante de este banquete, porque lo importante de verdad son los comensales.

¿Temen represalias? Alguien ya ha dicho que «los de Kontuz tendrían que acabar en la cárcel»...

P.Z.: Ya hemos resuelto dos querellas contra nosotros en poco más de un año. Una del exconsejero Pejenaute y otra de la presidenta Barcina. Están archivadas definitivamente. Sí creemos que algo intentarán, pero nos protege la honradez, la búsqueda de la transparencia sobre la gestión de recursos públicos y sobre las responsabilidades de los cargos públicos que consideramos un derecho. Por mucho que se empeñen no hemos insultado a nadie, nunca, ni se trata de una cuestión personal contra ninguna persona concreta. Eso sí, no nos tiembla el pulso a la hora de relatar unos hechos que a nosotros nos avergüenzan, pero que, según dice, a la presidenta le enorgullecen... cada uno tiene una escala de valores... Si todo es tan limpio y tan legal, ¿por qué se han negado a contar lo que cobraban, qué hacían y a responder en una Comisión de Investigación Parlamentaria que es absolutamente necesaria? No nos tomaron en serio cuando reclamamos información y la respuesta de la ciudadanía navarra, encabezada por Kontuz, les ha traído hasta esta situación, en cualquier país democrático insostenible y que les hubiera costado el cargo hace tiempo. ¿Qué tiene que pasar para que alguien dimita?